Comprometiéndote con tu salud

Seamos honestos: seguir un tratamiento médico no es sencillo. Generalmente estos tratamientos no son agradables, y a menudo tienen efectos secundarios o generan cierto grado de incomodidad. Se requiere disciplina y compromiso para completarlos, y cumplir con las instrucciones del médico a cabalidad. En algunos casos incluso la enfermedad puede ser bastante discreta y no producir síntomas o molestias importantes, y cuando comenzamos el tratamiento sea él mismo el que nos cause las mayores molestias.

Muchas personas en cuanto comienzan a sentirse mejor de su dolencia, abandonan el tratamiento. Se olvidan de que en muchos casos, la causa de la enfermedad permanece latente largo tiempo después de que desaparecen los síntomas. Los protocolos terapéuticos son cuidadosamente diseñados y probados en pacientes para garantizar el mejor efecto, con la menor cantidad de daños colaterales. Por eso es importante cumplir con todas y cada una de sus etapas, incluyendo los controles posteriores.

Por eso te invito a hacer un compromiso con tu salud. Comprométete contigo mismo a hacer todo lo necesario para sanar. Pon por escrito tus palabras. Haz un contrato contigo mismo. Toma un papel protagónico en cada uno de los pasos. Recuerda que es tu cuerpo, tu vida, y los médicos son tus aliados en este proceso. No temas expresar tus dudas, miedos y sentimientos. Se proactivo, pon de tu parte, haz tu trabajo. Empodérate de esta experiencia. Recuerda que cuando haces un compromiso, es importante hacerlo con la intención de cumplir con él desde el fondo de tu alma, y siendo honestos y realistas. Por supuesto, también es esencial cumplir nuestro compromiso, ya que si no lo haces le muestras a tu cuerpo y mente que tu palabra no tiene valor, o mejor dicho, que tú no tienes valor.

Cuando sientas la tentación de romper tu compromiso, cuando te provoque hacer caso omiso de las recomendaciones de tu doctor, cuando te de flojera asistir a tu próxima cita, o pienses en saltarte la siguiente dosis, detente un momento y medita lo que esto significa. ¿Harías eso si el compromiso fuera con otra persona? ¿Qué ganas realmente al romper tu compromiso? ¿Qué mensaje te estás enviando al hacerlo? Piensa en lo que es importante para ti, y recuerda que nadie más que tú eres responsable de tu salud y de los mensajes que envías a tus órganos.

Mantén tu compromiso vigente y renovado, aún después de que te hayas curado. Recuerda que la salud es algo que construimos cada día y con cada decisión.



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