Comunicación: una pieza clave

Muchos matrimonios se acaban por un problema de comunicación. Uniones que parecieran perdurables y sólidas, de pronto descubren que sus canales comunicativos están bloqueados y hay una seria interferencia entre ellos. Les pasa a los famosos: Kenney Chesney y Reneé Zellwegger, Chiquinquirá Delgado y Daniel Sarcos son un buen ejemplo. Al momento de tomar la decisión de divorciarse alegaron no haber logrado establecer una buena comunicación como pareja.

Con frecuencia no se sabe exactamente lo que implica y supone una adecuada comunicación en la vida matrimonial y de allí el alejamiento que con el tiempo conduce a la ruptura.

La palabra comunicación viene del latín communicare, cuyo significado es compartir ideas y sentimientos en un clima de reciprocidad. La comunicación implica atención, estar presente, acercamiento, apoyo, desafío, información e intercambiar expectativas. Por tanto, si no hay comunicación con los demás, nos sentiremos solos, pero solos de alguien. “La soledad es siempre intencional: estar solo de alguien” (Marías, La Realidad Humana, 1997)

Decimos que una persona se comunica cuando escucha atentamente a la otra persona y demuestra que realmente oye lo que comunica; se centra en el punto que trata y transmite con precisión sus sentimientos y pensamientos, procura resolver los problemas, tomando en cuenta las perspectivas, sentimientos y esperanzas del otro. También decimos que una persona se comunica cuando transmite significados con el tono de voz, la mirada, con la manera en que permanece de pie, se sienta o mueve las manos.

Ahora bien, ¿cómo nos comunicamos con nuestra pareja y qué es lo que interviene en este proceso?. Para responder a estas preguntas, una condición indispensable es comprender quién es uno y quién es la otra persona; en qué creemos y qué apreciamos de la vida, nuestras historias personales y los sentimientos negativos o positivos que intervienen en estas historias, todos estos factores influyen en la comunicación.

Concretamente: ¿qué debes hacer para cumplir con esta condición? La primera responsabilidad es saber compartir tu historia personal. Cada vez que le dices a tu cónyuge quién eres, qué es lo que te proporciona alegría, cómo ves la situación presente, qué esperas de la vida, estás compartiendo tus valores y expectativas.

Asimismo, es esencial que compartan uno con el otro todo lo relacionado con sus tradiciones y creencias religiosas; y el valor que le adjudican a su educación y al trabajo que desempeñan para ganarse la vida.

Por ello, es preciso en todo momento considerarlas y conversarlas antes de que se conviertan en fuente de problemas. Las diferencias pueden proporcionarle una oportunidad para aprender y madurar como individuos y como pareja. Es fundamental que conversen acerca de la forma en que estas diferencias dan lugar a la maduración y a la creatividad, a nuevas posibilidades para cada uno de ustedes como seres humanos. Este es el potencial de una relación amorosa.

En la medida en que aprecies la importancia de la buena comunicación para aumentar el amor del uno al otro, sepas cómo comunicarte con todo lo que tienes: cuerpo y alma; veas con mayor claridad cómo influyen nuestros sentimientos, esperanzas y temores, nuestras alegrías y penas en la forma en que nos relacionamos, distingas los medios eficaces de comunicación de los medios deficientes, y te familiarices con la forma de resolver dificultades que sean benéficas para ambos tendrás garantizado uno de los principales elementos de un buen matrimonio, como es la comunicación.



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