Con Razón y Corazón es doble la razón

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

El ser humano por naturaleza está acostumbrado y “creado” para racionalizar las cosas. Desde niños la curiosidad nos lleva a hacer varias veces la misma pregunta ¿por qué?, ese porqué que  busca darle respuesta a todo, es decir, encontrar la razón de ello.

Así nacen los grandes y pequeños inventos de la humanidad, por darle una respuesta a la curiosidad y encontrar la razón de lo que sucede. En ese camino se cruzan las emociones y se siguen los instintos, ya no solo es lo que dicta la lógica y el raciocinio sino hacerle caso a las “corazonadas”, desviamos el curso de lo racional y actuamos en función de aquello que sentimos.

Pero ¿Qué pasa cuando actuamos basados solo en la razón  o solo en el corazón? ¿Son las decisiones correctas? No debemos olvidar que la vida es como un arcoíris “variopinta”, no todo es blanco y negro, ese ying y yang que representamos como seres humanos contempla muchos aspectos. Las circunstancias nos obligan a aprender y con ello a tomar decisiones que impacten nuestro existir.

Ser 100% racional en todo quizás nos impida disfrutar el camino, el viaje que emprendimos, por no darnos permiso a la aventura, por no decirnos ¡Si sale bien, excelente! Y si no también; al mejor estilo venezolano ¡Pa’ lante es pa’ allá!

La contraparte, 100% corazón (emoción) hace que esas decisiones sean circunstanciales, del momento y muchas de ellas no sostenibles en el tiempo, o con una carga muy pesada que mantener sobre los hombros.

Fuente: http://img.desmotivaciones.es

Mi amigo José Félix Acosta a quien dedico este post y el responsable de su título, me indicó sabiamente que ¡cuando hay Razón y coRazón es doble la razón! Doble razón para sentirse más seguro, doble razón para avanzar, para dar el salto o simplemente para disfrutar o afrontar la decisión que tomamos.

En mi post Decisiones indico que la razón y el corazón representan cada uno de los lados de una balanza y que lo mejor sería que ambos estén en equilibrio, para que no nos atormente el peso de la duda. Antoine de Saint Exupéry en  su obra El Principito dice “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos”; ciertamente cuando aprendemos a mirar con los ojos del alma estando ésta en un estado de tranquilidad y equilibrio interior y exterior, la razón o la lógica se funde con ella y se da el balance perfecto; las decisiones fluyen con la certeza de que  bien o mal su resultado, hicimos lo correcto.

Con Razón y coRazón es doble la razón… Pongamos nuestro raciocinio en aquello que queremos, analicemos sus pro y contra, pero para maximizar las oportunidades de éxito, pongamos las ganas de la emoción, del corazón, pongámosle Pasión.

Para culminar cito a Shakespeare cuando escribió “La conciencia es la voz del alma, las pasiones la voz del cuerpo”, sin embargo para rescatar ese valor y pureza del cuerpo, insisto en que debemos darle a la razón la oportunidad de sentir las emociones del corazón.  Obsequiemos pasión a la razón en el momento justo y el camino a pesar de las adversidades, lo disfrutaremos el doble.

Para ti José Félix

María Carolina Rivas



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