¿Concilias o delegas?

¿Concilias o delegas?

Te doy la bienvenida a esta reflexión que comparto contigo. Mi intención es que pienses sobre el significado de estos dos verbos que implican acción: conciliar y delegar. Es necesario que entendamos que la conciliación implica que se distribuya la carga mental y física que está en las mochilas de las mujeres, y que eso solo se logra cuando, en primera instancia, esas mujeres comprenden que deben compartir responsabilidades con los otros miembros de su familia… y no que las ayuden.

Generalmente el pedir ayuda implica que es nuestra responsabilidad, y que no somos capaces de llevarla a cabo. Ahí empieza el problema, ya que, generalmente, asociamos el pedir ayuda con falta de capacidad propia, y eso nos hace disminuir la percepción del valor que tenemos y ofrecemos a los demás.

Veamos que significan estas palabras:

Conciliar proviene del latín conciliare: unir, asociar. Delegar, del latín delegāre: mandar a alguien de manera legal.

Si conciliar es unirse o asociarse para hacer las tareas correspondientes a la vida en familia, tales como la atención de los hijos y mayores; las gestiones de administración doméstica; atención médica y académica; provisión de alimentos, etc., y delegar es mandar a alguien basado en la ley, pareciera que está todo claro.

Si una familia es un grupo de personas que viven en un lugar común y comparten una serie de compromisos, comodidades y experiencias, lo que sería justo es que cada uno de los miembros de la familia se ocupara de algunas de las tareas inherentes a esa vida en común.

Pero… ¿Por qué en la mayoría de los casos son las mujeres las que asumen una mayor responsabilidad con relación a estas tareas?

¿Será porque desde la infancia es el modelo que han visto en la sociedad?

¿Será porque no han tomado conciencia de que en el momento en que salen a trabajar, su tiempo para dedicar a las tareas domésticas desaparece porque lo están usando en producir dinero que también contribuye a mejorar la vida familiar?

¿Será porque creen que son supermujeres con poderes especiales que no tienen límites, y luego se quejan de que están cansadas?

Seguro que te habrás visto reflejada en algunas de estas situaciones. Mi propuesta es que tomes conciencia de que la gestión de tu hogar no es solo tu responsabilidad, que es la habilidad para dar respuestas, y que hay otra forma de enfocar la vida moderna.

Te recomiendo que pienses en tu familia como en un equipo de trabajo de la mejor empresa que jamás hayas podido tener, de manera que establezcas procedimientos que funcionan muy bien en el mundo empresarial. Una de ellas es la corresponsabilidad. Todos somos responsables de lo que pasa en casa, y debemos contribuir para que se cumplan los objetivos que, en este caso, pueden ser tan válidos como: colgar la colada, hacer la comida o bañar a los/a niños/as.

¿Qué nos lo impide? Por mi experiencia trabajando con cientos de mujeres, una de las cosas que nos impide delegar en el resto de la familia son nuestras creencias que hacen que nos sintamos mal y tengamos remordimientos por no llegar a todo y pedir ayuda.

La buena noticia es que somos humanas, y tenemos un límite de energía que debemos reponer… no somos invencibles. Y si lo dudamos, ya nuestro cuerpo nos avisará; y si no hacemos caso… nos pasará factura.

Hasta el próximo artículo: ¡actívate y triunfa!

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay



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