Condiciones psicoemocionales-espirituales para un parto consciente y armónico

La excesiva medicalización del embarazo ha opacado otros elementos esenciales para el bienestar de la mujer y un mejor pronóstico del parto. Rescatar los aspectos piscoemocionales, espirituales, religiosos y socio-culturales del embarazo y parto son trascendentales para tener una conciencia más integral y plena de lo que representan estos procesos en la vida de cada mujer y en el bienestar social.

Me importa dibujar, en mi afán de nutrir los espíritus de las futuras parturientas, el más sano perfil psico-emocional para crear y vivir un parto empoderado, co-responsable y lo más natural posible. Es necesario resaltar que en el parto confluyen dos procesos evidentes: el parto, que le pertenece a la mujer, y el nacimiento, que es propio del ser que llega. Sobre el primero, es que radica mi énfasis y deseos de llevar luz y conciencia; sobre el segundo reinan misterios a los que sólo la madre puede acceder desde su intuición e instinto.

No pretendo presentar fórmulas, tips o recetas ideales, me interesa rescatar saberes y condiciones “psicoemocionales-ecológicas” favorables para un parto armónico, para un nacimiento consciente, para que en ese momento tan mágico reine la confianza y no los tan dañinos miedos que hoy efervescen en nuestra sociedad desvinculada de los ritmos naturales. Dado lo intenso, que es dicha vivencia, listaré las condiciones en dos entregas.

Anhelo que cuando las mujeres – las futuras mamás lean esto, se permitan ser muy sinceras consigo mismas. No es una evaluación, es llevar la mayor cantidad de luz a la  conciencia de sí misma y, sobre todo, a sus lados inconscientes u oscuros.

1.- Parir natural es la consecución de un estilo de vida, es un acto, antes que nada de congruencia, de confianza en sí misma y en el poder creador de su cuerpo. No se puede pretender tener un parto armónico si se ha tenido un embarazo estresado, lleno de preocupaciones, de miles de tareas por terminar antes de que “llegue la hora”; una gestación sin el suficiente descanso, reposo y tiempos para la escucha del cuerpo, del alma, de las emociones que se sienten, no puede dar como resultado un parto fluido y sereno.  De allí la importancia de establecer muy claras prioridades en su vida para que, antes que nada, puedan cultivar paz, serenidad, tranquilidad, reposo, para que escuchen y atiendan sus necesidades fisiológicas: sueño, sana alimentación, ejercicios, etc.; emocionales: consuelo, mimo, dar y recibir amor, manejar sanamente sus emociones, sanar y poner límites a contextos insanos, tóxicos, nocivos; reflexionar sobre las calidad de su relación con sus madres-padres y procurar sanar lo que así corresponda; espirituales: hacer silencio interior, participar en sus rutinas religiosas-espirituales con más frecuencia, practicar disciplina que cultiven el alma y el espíritu.

unnamed (1)2.- Parir es un acto de invocación de todos nuestros arquetipos internos: principalmente, de la determinación y el coraje de la Adulta Realizada, esa fuerza que permite concebir, concretar, gestar y parir tanto nuestros sueños, como [email protected] [email protected] Requiere la fidelidad a sí misma de la Virgen Autónoma, de esa convicción de creer en nuestra autonomía, nuestros auténticos valores, diferenciándonos de los valores y  creencias tóxicas de esta sociedad patriarcal. La Anciana Sabia nos guía entre lo que tiene que morir y vivir en cada portal del parto, en cada transición, en cada instante donde nos quebramos y nos volvemos a levantar.  Y la Hermana Oscura despliega toda su percepción, toda su intuición para sumergirnos en lo más profundo de nuestra alma, nuestra psique, nuestra conciencia. Una mujer que no conozca todos sus rostros, puede bloquearse al toparse con uno de ellos y ser incapaz de aceptarlo. Por ejemplo, si se cree fuerte, no aceptará su vulnerabilidad, si cree que parirá a la velocidad de su mente, se desesperará cuando sea la velocidad del alma la que guíe sus pasos. Dejémonos llevar por las fuerzas vitales que aparezcan.

Es importante resaltar en este punto, lo que expresa mi Maestra Analía Bernardo: “la Anciana es la partera interior de cada mujer y esa partera interior tiene que sincronizarse con la partera externa y/o mé[email protected], de ello depende mucho el parto y post parto, que de por sí es de la Adulta Realizada-Hermana Oscura. Las mujeres dan a luz en luna llena pero su proceso interno es en la Hermana Oscura al igual que en la menstruación.” De aquí la importancia de vivir una gestación caracterizada por la tranquilidad, por un adecuado tiempo y espacio de amoroso y sereno cuidado, tener conciencia de la vivencia ritual que significa cada experiencia.

3.- Es necesario parir desde nuestra adultez emocional: Ni la hija de papá-mamá, ni la niña interior, ni la infantilización que esta sociedad procura en la mujer le permiten conectarse con el coraje del corazón, ni la determinación y ni la fuerza que implica surfear las corrientes, aguas y olas del parto.  Parir desde la infantilización nos hace escoger un/a obstetra que pueda que “nos estafe” con una condescendencia que culminará en que, él o ella, hagan lo que desean con o sin su consentimiento, es decir, caeremos en nuestra “ingenuidad” que nos impedirá ver, verdaderamente, lo que nos puede hacer daño. Parir desde la infantilización nos hace víctimas, pues no nos sentimos responsables de nuestra vida y menos aún de un evento tan intenso como lo es el parto. La infantilización nos arroja a una circunstancia donde [email protected] nos liberarán, por ejemplo a través de la cesárea.

Ahora, futura parturienta, respira y pregúntate: ¿Cuánta autonomía, libertad y poder de decisión quieres tener en tan irrepetible, única y trascendental vivencia? ¿Desde dónde y cómo escogiste al equipo médico profesional que te acompañará en ese momento? Respira profundo y conéctate con tus dones, saberes y poder creador y reflexiona sobre estás líneas. Haz uso de tu libre albedrío.



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