Confianza y aceptación caminan de la mano

¿Qué sucede cuando ponemos nuestras expectativas antes de conocer el resultado de la acción, y ese resultado no coincide con las expectativas?

Podemos sentir frustración, rechazo, desprecio, enojo, y un montón de nombres que dimos a esa sensación que tenemos cuando alguien no responde tal cual esperamos; o lo que pasa no es lo que queríamos que pase. Todo parece perfecto cuando los resultados son gratificantes, cumplimos el objetivo, la estrategia funcionó, las cosas pasan tal cual suponíamos, las personas actúan y responden como a nosotros nos gusta. Y cuando es así decimos ¡Viva, todo me sale bien! Pero ¿Qué sucede cuando no es así? Las expectativas se derrumban. Y eso al ego no le gusta.

La pregunta es ¿Por qué ponemos expectativas? ¿Es posible no hacerlo? Como ya sabemos nos cuesta un poco vivir aquí y ahora, y no llevar nuestro pensamiento hacia adelante. Por eso, para no poner expectativas deberíamos ser capaces de mantenernos siempre en el momento presente. Pero al parecer no somos tan Budas todo el tiempo, y menos cuando de involucrar sentimientos, trabajo o dinero se trata. ¿Hay otra opción? Sí, se llama aceptación.

Aceptación, implica confianza. Las cosas pasan como pasan, por una causa perfecta, incluso si a nosotros no nos gusta o no es lo que esperábamos. Aceptación quizás signifique ver nuestras expectativas no cumplidas, y nuestro ego caer de rodillas.

Post data: Puede doler. La casa no se responsabiliza por los daños que usted se ocasiona a sí mismo cuando cree que el mundo tiene que funcionar tal cual usted quiere. Es ahí cuando podemos preguntarnos ¿Qué estoy aprendiendo en esta situación? Y entonces abrirnos a una nueva visión de las cosas. Así que, si queremos tener rodillas sanas, pongamos en práctica la aceptación sin juicios. Y a través de la meditación sigamos aprendiendo a vivir aquí y ahora.

 



Deja tus comentarios aquí: