Confianza, paz, amor y luz: acroyoga

Confianza, paz, amor y luz: acroyoga

Tengo poco más de un año en la práctica del yoga, son innumerables los beneficios que trae esta disciplina que envuelve lo físico y lo mental en diferentes posturas. Habían pasado un par de meses de no practicar por una lesión en mi tobillo derecho y estaba de terapia. Cuando decidí retomar las clases me tocó hacerlo con Daniela Garza, una yogini de México y Carlos Romero un venezolano, quienes nos sorprendieron con la maravillosa práctica de acro yoga.

La práctica de esta disciplina abraza diferentes perspectivas universales, honrando el poder de la presencia, la intuición, la sensibilidad y la devoción; es una práctica en equipo a través de la cual nos escuchamos y nos apoyamos creando un espacio seguro y de confianza que nos permite abrirnos y liberarnos para realizar cada asana.

El Acro yoga que realizamos fue muy suave, permitió reestructurar y fomentar nuestra parte emocional mediante el tacto, los abrazos y las sonrisas; llenando de energía positiva y luz el ambiente donde estábamos.

En la práctica común de yoga se busca conectar el yo espiritual con Dios, aquí aunque seguimos honrando a nuestro Dios, buscamos conectar con nuestra pareja por eso es importante confiar ya que de nuestro bienestar físico y mental dependerá la postura del otro.

El yoga en pareja nace del hatha yoga y se realiza con asanas o posturas corporales de estiramiento, ejercicios de respiración y técnicas de relajación consciente. El objetivo es liberar y equilibrar la energía de nuestro cuerpo a través de la correcta ejecución de las posturas, resultó ser muy divertido así que nos reímos mucho, fue motivador y vigorizante.

La práctica de yoga nos ayuda a tener una mejor percepción de nosotros mismos, aprendemos a conocernos, a respetarnos, a querernos y a estar cómodos con nuestro cuerpo y el acro yoga nos ayuda a ser más abiertos y a demostrar nuestros sentimientos sin miedo, aumenta la comprensión y sensibilidad hacia nosotros y por lo tanto hacia los demás.

Al finalizar la clase Daniela nos pidió que dijéramos una palabra que nos estuviéramos llevando de ese momento; yo dije «sonrisas», otras palabras que se escucharon fueron: amor, paz, unión, respeto, tolerancia, luz, confianza, alegría, fraternidad, etc.

La práctica de yoga sin importar su clasificación además de generarnos bienestar físico y mental, nos da confianza, equilibrio y nos enriquece como personas.

¡Namasté!



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