Confronta… ¡No Pelees!

Una de las habilidades que necesitamos para sobrevivir sanamente en sociedad es la capacidad de solución de conflictos, manteniendo el control de emociones, confrontando a través de la aserción y el respeto, sin recurrir a la coerción o la manipulación. A seguir, cuatro técnicas útiles para confrontar, sin pelear.

Debe ser uno de esos ciclos de vida… En los últimos tres o cuatro años he sido tentada a pelear muchas más veces, me atrevo a decir, que en el resto de los otros cuarenta y tres años que me ha tocado vivir. Y con orgullo hablo de “tentación” pues resulta que una y otra vez he puesto en práctica todo aquello de neutralizar presiones irracionales por parte de terceros, expresar desacuerdo sin perder control de mis emociones, reiterar mi posición sin perder foco y manteniendo respeto hacia mí misma y hacia mi interlocutor (¡a pesar de todo!).

Es sobre lo que invito a reflexionar hoy, sobre la diferencia entre “pelear” y “confrontar” durante la solución de conflictos interpersonales, base del principio de asertividad, de la expresión verbal y no verbal de una postura firme y controlada que considera los deberes y derechos propios y ajenos.

Conflicto representa en psicología una “contienda mental que resulta de necesidades, motivos, deseos o demandas incompatibles u opuestas (…) que pueden generar ansiedad o sentimientos de desamparo cuando no son atendidos con rapidez”. (1)

Muchas veces ciega e inmadura, esa ansiedad genera actitudes coercitivas, desesperadas, que recurren a herramientas primitivas de interacción. Algunas de dichas formas manipulativas de acción las listo a continuación (2): 

  • Imposición de ideas
  • Descalificación del interlocutor
  • Crítica exagerada
  • Inflexibilidad
  • Rigidez, indefinición o inconsistencia en la argumentación
  • Exagerada referencia a sí mismo
  • Exceso de racionalidad o empatía
  • Aumento considerable en el tono y volumen de voz
  • Gesticulación intimidante

Así como la esencia del conflicto esa inmadurez o inseguridad, la riqueza del mismo “habita en la diversidad humana (…) en un espacio donde dos o más personas llegan a sentirse atraídas mutuamente.” (3)

Si bien como actores sociales somos conscientes de lo que nos diferencia o nos atrae de los otros, tenemos control sólo sobre nuestras propias expectativas y comportamientos. Por lo tanto, a nosotros corresponde, más que cambiar al “adversario”, reaccionar con asertividad.  

Es cuando decidimos confrontar. La confrontación no implica agresión; es una acción proactiva, ni agresiva ni pasiva, que requiere de comunicación directa con uno o más interlocutores. Confrontar es promover cooperación; es una forma de conversación puntual, basada en la consciencia de sí y del otro, orientada al beneficio o acuerdo entre dos partes. La confrontación busca equilibrio entre nuestra individualidad, o respeto a necesidades propias y ajenas, y nuestro proceso de constante socialización, signado por el cumplimiento de normas éticas y de ciudadanía.

Confrontar no es fácil, mucho menos agradable; pero sí es satisfactorio cuando logramos contrarrestar actitudes invasivas y, principalmente, mantener firmes nuestras convicciones, controlar nuestros límites y ejercer nuestra libertad.  

A seguir listo cuatro técnicas simples y muy útiles para que aprendas a confrontar cuando te encuentres en situaciones de conflicto, partiendo de tus derechos a decir “no”, a discordar y a no necesariamente tener que dar explicaciones: (4)

  • Disco Rayado (Broken Record) –repite pausada y controladamente tu idea; hazlo una y otra, y otra, y otra vez, cambiando o no las palabras usadas; elevando o no el tono de voz.

Ej. Mario: Entonces estás cancelando nuestra reunión urgente

                Ana: Lo que estoy diciendo es que no puedo ir esta tarde y que necesito pautar para mañana.

                Mario: ¿Quieres entonces cancelar la reunión de hoy?

                Ana: (con tono de voz más firme): Necesito pautar la reunión para mañana porque esta tarde no puedo ir.

                Mario: Me parece que estás nerviosa y no quieres ir a la reunión.

               Ana: (con tono de voz todavía más alto y firme). Tengo un inconveniente personal esta tarde y necesito pautar la reunión                      para mañana.

  • Empañamiento (Fogging) – reconoce el argumento o sentimiento de tu interlocutor. Mantén la calma; mantén firmemente tu posición cuando lo consideres justo y necesario.

              Ej. Mario: Esa reunión tenemos que hacerla; es muy urgente

              Ana: Entiendo que es urgente. Lo que sugiero es que pautemos la reunión para mañana.

  • Afirmación Negativa (Negative Assertion) –sin pedir disculpas, acepta cualquier limitación o error propios. Mantén firmemente tu posición cuando lo consideres justo y necesario.

              Ej. Mario: Esa reunión tenemos que hacerla rápido; tus inconvenientes nos están retrasando.

             Ana: Es cierto que estoy pidiendo retrasar la reunión. Ahora, sugiero que la hagamos mañana, lo más temprano posible.

  • Finalización y Corte (TimeOut) –cuando el interlocutor se muestra inflexible y no se vislumbra un acuerdo, termina la conversación sugiriendo que ambos analicen necesidades y propuestas y que vuelvan a conversar en otra oportunidad, de acuerdo con la situación.

              Ej. Mario: Mañana no vamos a tener tiempo; estás cancelando la reunión y poniendo en riesgo los resultados del proyecto.

              Ana: Dado que no nos estamos poniendo de acuerdo, vamos a pensar cada uno en lo que hemos propuesto y conversamos                      más tarde.

En los ejemplos vimos a un Mario insistente y desconsiderado, con pocos argumentos, deseoso de obtener una respuesta positiva de parte de Ana. Ana fue paciente, empática, y mantuvo su planteamiento hasta el final. Seguramente al volver los dos a conversar, Mario vendría con una posición más condescendiente.  Ana enfrentó a Mario sin dejarse llevar por la intimidación de este y evitando iniciar una disputa que no garantizaría la posibilidad de resolver la situación con la premura y justicia necesarias.

Al resolver conflictos debemos actuar con coraje enfrentando personas y situaciones, ciertamente incómodas. Durante el proceso, nuestra dignidad y la de terceros son intocables. Y reitero, no es fácil y nosotros no somos infalibles. Por más técnicas y teorías que sepamos y apliquemos, va a haber ocasiones en los que sí peleamos, gritamos o perdemos la paciencia y el control dejando de ser asertivos.  

Ante todo somos seres humanos. Podemos errar. Lo importante es tener consciencia de que imposición y alaridos no llevan a ninguna parte; de que somos muy capaces de administrar desacuerdos, tan normales y necesarios en nuestra dinámica de adaptación social.

¡Comunícate y Vive… en Control, con Respeto!

Referencias:

Merriam-Webster´s Encyclopedia 

Seja Assertivo.  Vera Martins. Editorial Elsevier

Idem

When I Say NO I Feel Guilty.  Manuel J. Smith

Agresividad Humana. Anthony Storr.



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