Conocer la felicidad

La Cuarta Singularidad es el siguiente nivel de evolución humana. No es comprensible ni puede ser explicado en el nivel de conciencia en el cual vivimos habitualmente, que es en el nivel de la Tercera Singularidad o Singularidad Mental.

Una  de las características inherentes a la forma de existir en la Cuarta Singularidad, es la felicidad.  La felicidad es un estado mental que puede aprenderse, mucha gente está tan lejos de ella, que incluso cree que no existe porque no la conoce.

Ser feliz implica en primer lugar, un conocimiento de lo que se es y una aceptación de sí mismo. Requiere igualmente, que rompamos nuestro habitual automatismo que nos lleva a vivir de manera reactiva, sin percatarnos con claridad de lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, aquí y ahora.

En tercer lugar debemos percatarnos del funcionamiento de nuestros pensamientos. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que son erráticos e inestables. Lograr paz mental, tranquilizando y encauzando nuestra manera de pensar, es un requerimiento para caminar hacia el encuentro de la ansiada felicidad.

Por otra parte, debemos aprender que algunas emociones negativas, tales como rabia, odio, envidia, resentimiento, miedo, tristeza o inseguridad no tomen el control de nuestra existencia y por el contrario,  ir conociendo las maneras de lograr que emociones positivas como serenidad, compasión, alegría, plenitud, tolerancia, etc. sean experiencias habituales en el común de nuestra vida diaria. Ambas cosas son características inherentes a vivir de la forma como lo promueve la Cuarta Singularidad.

Somos seres de energía, dado que nuestro cuerpo físico es materia y la materia es energía. Conocer nuestro estado energético y estimular o sedar, según sea el caso, la circulación de energía de nuestro cuerpo, es una herramienta fundamental para alcanzar el estado de bienestar propio de la Cuarta Singularidad. Existen técnicas corporales y de visualización para que aprendamos a hacer esto.

Por otra parte, nuestro cuerpo es muchas veces el gran olvidado. Constantemente nos envía mensajes e informaciones en un código propio que la mente no ha aprendido a leer. Observar nuestro cuerpo y el de otros, en el estado mental adecuado, recibir estímulos, caricias, masajes, o en general, realizar determinados ejercicios con la mente atenta a descifrar sus mensajes, produce una comunicación con nuestro vehículo físico de fundamental importancia para nuestra evolución y calidad de vida.

una chica feliz

En séptimo lugar, entrenarnos en aprender a dar y recibir, es decir, en el desapego y la humildad, crea un vínculo de relación con objetos, personas y circunstancias que cambia radicalmente la avidez y afán de posesión propios de una mente inquieta e insatisfecha, serenándola y aprendiendo a percibir la extraordinaria paz y seguridad que se obtiene por medio de la renuncia y el desprendimiento.

Ser feliz es un estado no solamente posible, sino que es el estado natural en el que deberíamos vivir. Expandir la conciencia y evolucionar al siguiente nivel, pasa necesariamente por experimentar ese estado que llamamos felicidad.

Por todo lo anterior, en nuestros talleres pretendemos vivir y experimentar la máxima felicidad espiritual posible, la verdadera, así sea durante momentos o pocos días. “Trata de vivir como un buda mientras logras ser un buda”, dice el proverbio. En nuestros talleres, pretendemos dar las herramientas para vivir transitoriamente como seres felices mientras logramos vivir permanentemente en felicidad.

Las herramientas obtenidas durante la experiencia, si son usadas con disciplina en la vida cotidiana, convertirán el estrés, la inquietud, el miedo o la insatisfacción cotidiana en mayor serenidad, tolerancia, comprensión, alegría y paz.

 



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