¿Conoces la Luteína?

En reciente conversación, mi prima Emibel me comenta de un medicamento protector de la visión. Pensé que se refería a alguno a base de vitamina A, pero no, se trata de la luteína, un compuesto de la familia de los carotenoides que se presenta como un colorante o pigmento natural. Es de color amarillo en bajas concentraciones o de color anaranjado si su concentración es alta. Aporta el color amarillo de los alimentos y en la industria se utiliza como aditivo o colorante.

Está presente en el brócoli, guisantes, acelga, espinaca, repollo, maíz, col, apio, perejil, plátano o banano, puerros, algas, repollo. La yema del huevo contiene un 85% de luteína, el maíz un 60% y el brócoli un 20%.

Por tener efectos antioxidantes, protege al organismo contra el efecto nocivo de los radicales libres, sobretodo a nivel cardiovascular y en la génesis del cáncer.

La luteína es un compuesto que no puede ser sintetizado por el organismo por lo que éste lo adquiere a través de la ingesta de los alimentos que la contienen. Se encuentra principalmente en la sangre, piel, corazón, ojo y en el tejido mamario.

En la retina, específicamente en la mácula, la luteína actúa como un filtro eficaz de la luz azul lo por lo que parece ser un protector contra los daños inducidos por la luz que puedan estar relacionados con la degeneración de la mácula asociado a la edad. Un consumo adecuado de alimentos ricos en luteína podría estar relacionado con la prevención de la opacidad del cristalino o cataratas. Sin embargo, de acuerdo con información publicada por National Eye Institute (en inglés) en octubre de 2004, no existe suficiente evidencia médica que apoye estas afirmaciones.

También protege la piel contra los efectos dañinos de la luz solar y contribuye a la protección de los vasos sanguíneos evitando la formación de arterosclerosis en sus paredes.

Un estudio publicado en 2012 en el Journal of the National Cancer Institute sugiere que aquellas mujeres que tengan un nivel alto de carotenoides como la luteína circulantes en sangre -lo cual se logra con una dieta rica en frutas y hortalizas- tienen un riesgo menor de desarrollar cáncer de mama.

La luteína es liposoluble -esto es que puede disolverse en grasas- y por lo tanto, su absorción disminuye cuando se ingieren vegetales sin agregado de grasa. En un estudio publicado en la revista Molecular Nutrition & Food Research, de 2012 sobre el grado de absorción de los carotenoides de acuerdo con la clase y cantidad de grasa utilizada para aderezar las ensaladas,  los investigadores consideraron que los aderezos para ensaladas que contengan grasas mono-insaturadas como el aceite de canola y el de oliva pueden ser una excelente opción para optimizar la absorción de los carotenoides provenientes de las hortalizas.

En conclusión, un consumo adecuado de frutas, hortalizas y verduras  sigue siendo absolutamente esencial para todos los procesos químicos del organismo y para una vida sana en general.



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