¡Contagia tu motivación!

¿Alguna vez has sentido que alguien te ha contagiado con su optimismo, alegría o tristeza? Seguramente también has sido testigo de alguno de esos momentos mágicos en los que una persona es capaz de iluminar a un grupo entero con su sonrisa y sus buenas energías como por arte de magia. Situaciones como estas también son aplicables al ámbito académico y laboral, porque está comprobado científicamente que el comportamiento del líder de un grupo influye en el desempeño del resto del equipo. Para muestra, un experimento.

Un nuevo estudio holandés determinó que el estado de ánimo de un jefe puede jugar un papel importante en el desenvolvimiento de los integrantes de un equipo. El experimento consistió en que un hombre, identificado como un importante empresario de una organización internacional, pidió a 122 estudiantes de negocios que realizaran una serie de tareas para medir su creatividad y su capacidad de análisis. Al final de la actividad, cada uno de los estudiantes evaluó el desempeño del ejecutivo a través de una calificación. Para la mitad del grupo, el hombre actuó como una persona feliz y optimista; para el resto, asumió una actitud de tristeza.

Los resultados arrojaron que el grupo de estudiantes que consideró al ejecutivo como un hombre feliz tuvo mayor éxito en sus actividades creativas, que aumentaron en un 11%; mientras que la mitad que lo calificó como una persona triste aumentó su rendimiento analítico en un 23%. Por más extraños que te parezcan los resultados, todo tiene una explicación.

Victoria Visser, coautora del estudio, indicó que las emociones negativas, como la tristeza, envían la señal al cerebro de que hay un problema. De allí, nuestro modo de pensar se orienta a resolverlos de forma analítica y centrada. Por otra parte,  las emociones positivas, como la felicidad, le indican al cerebro que estamos a salvo, por lo cual las preocupaciones se alejan y se abre paso al pensamiento creativo.

Este interesante experimento no sólo nos muestra detalles de las funciones tan fascinantes que se generan en nuestro cerebro como respuesta a distintos estados de ánimo, sino que también nos facilita herramientas que permiten aumentar la capacidad creativa y analítica de nuestro equipo de trabajo o estudio con tan solo un par de gestos, empleo del tono de voz y actitud. Ahora que lo sabes, prepárate para contagiar tu buena energía dondequiera que vayas.

 



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