Corrígeme con Amor

Gracias a las redes sociales y todo lo que expresamos, mostramos y compartimos a través de ellas, nos sentimos conectados sin frontera. Tenemos el poder de elegir que ver y que no ver, podemos elegir vibrar con la energía del amor incondicional pero el miedo es la consigna, porque confundimos lo que verdaderamente proviene del miedo y lo que proviene del amor, aunque debo decirlo es de manera inconsciente.

En mí, en ti, en todos, conviven las mismas fuerzas (amor-miedo), así como en mi entorno inmediato, y más allá también, analogía que hago a propósito de una pequeña porción, de una mediana y finalmente una gran porción (nuestra Venezuela) que pica y se extiende con países hermanos.

Hoy por hoy sé y estoy consciente de que sólo El Amor es verdad y el miedo se reduce a una simple ilusión de la mente, corrigiendo esto y sanándolo a profundidad, los verdaderos milagros serán nuestros cambios de manera de pensar.

No obstante, somos energía y sintonizarnos en nuestra verdad exige disciplina, he aquí una hermosa labor diaria que invito. Lo que otras culturas, han llamado nuestro “centro”, es la conexión con la fuente divina que está muy dentro de nosotros mismos, el Amor, que es Dios-Diosa en todos y cada uno de nosotros, sin excepción.

Desde anoche en vigilia y durante mis horas de sueño se intensificaron unas frases en mi cabeza “Somos Uno”, “Somos una pequeña parte de un Todo”, “Soy una extensión de ti”, “Eres parte de mí, Soy parte de ti”, “Soy lo que Eres, Eres lo que Soy”, etc, al menos son las que recuerdo, lo cual me vuelve comprensiva y muy compasiva conmigo misma, si respondo con facilidad a cualquier cuestionamiento o juicio con todo lo que nos está pasando como sociedad, con nuestro consciente colectivo, y finalmente, lo que estamos experimentando con nuestro amado país, que también vive y respira y del que todos somos parte.

Si, confieso he sentido la rabia, impotencia, frustración, dolor y esto me recuerda que hasta viendo una película me ocurre igual, vivo los personajes con intensidad, puedes o no reprimir las lágrimas, puedes o no contener el suspenso, la incertidumbre, que no es otra cosa que miedo por lo que puede pasar, y nuestra adicción de control y de saberlo todo.

Somos Uno solo, por ello, ante el dolor, las injusticias, el sufrimiento nos confirmarnos creencias como «de lo bueno poco», creyendo entonces con mucha fuerza, que para sufrir si nos sobran razones, que la felicidad son escasos instantes y cualquiera ante tan cruel creencia inicia una batalla interna que proyectamos afuera, que es muy contagioso, adictivo pero que es prudente sanar.

Nos aferramos a este mundo material, a sus personajes, a sus intereses, sus leyes, incluso practicamos el concepto de amor tan pero tan errado, y además nos resistimos a cambiar, porque es resultado de nuestra inocencia de creernos nuestro falso personaje y el de todos.

Una inocencia que cree fielmente en lo que aprendió y creyendo en una errada lealtad, se niega a desaprender, una inocencia que es desconocimiento puro, una inocencia que nos hace libres de culpa, aun cuando superficialmente nos impongamos nosotros mismos los castigos, y más inocentes aún, por creernos que dichos castigos, vienen de afuera, si crees que viene de Dios y que está en un lugar fuera de ti, es por pura inocencia.

Hacernos responsables por nuestros actos y sus consecuencias tanto para las leyes materiales, como para las leyes naturales, universales y divinas es la única tarea.

Nos hemos convertido en ese amor errado y apenas empezamos a notarlo, a ser conscientes de esto, de nuestras creencias limitantes,  de nuestras definiciones erradas acerca del amor y por ende de todo lo que se desprende del amor verdadero, y debo compartirles, que mientras haya resistencia para vernos dentro, todo se intensifica, como único camino para nuestro despertar, cosa que no es nada cruel, lo que si Es ya, super-mega-ultra necesario nuestro despertar.

Es fácil tocar nuestras fibras individualmente y crear sentimientos colectivos desde nuestras individualidades tan dolorosas, unas más que otras, total depende del observador.

Nos resulta muy real y no es que no lo sea, sólo que si nos dedicamos a percibirlo como una gran lucha, justo en eso se convertirá y es que individualmente ya tenemos bastantes tareas con nuestros personajes, pero una fuerza mayor nos obliga a extender el ojo visor, a mirarnos en ese gran contexto que formamos como sociedad, como país, como cultura, que por cierto, aunque sea distinta de otras, no nos separa de ninguna manera de los otros, pues, todos estamos unidos en un solo corazón.

Si el amor es errado también las formas de actuar en nombre de ese amor serán errados. Empecemos por hacer cambios en nosotros mismos para sintonizarnos en la frecuencia del amor incondicional, nuestra esencia divina, sólo así sanamos y sanamos nuestra Madre tierra.

Siempre, siempre, siempre y eternamente corrígeme con AMOR, más aún si notas que nada sé!

Evita estas formas de miedo:

Rabia, culpa, depresión, celos, sobreprotección, ansiedad, preocuparse, desconfianza, envidia, pereza, melancolía, odio, enfado, vacío existencial, manipulación, rudeza, soberbia, competitividad, apego, negatividad, frustración, controlar, mentiras piadosas o no, hipocresía, etc.



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