Cosechar, agradecer, celebrar

Llegó diciembre, en los países del Norte viven los días duros del invierno. En el Sur, los mejores días del verano. En ambas latitudes, el mundo occidental celebra la Navidad, el nacimiento del Niño Jesús y la llegada de un Espíritu de Amor que en algunas partes llaman “El Espíritu de la Navidad”.  En ambos casos, bien sea que celebren el Espíritu de la Navidad o la fiesta cristiana de la Natividad,  en diciembre nos envolvemos en una emoción bonita, del compartir, del cerrar ciclos,  celebrar lo cosechado en el año y de preparar nuestras mentes y corazones con mucha ilusión para la llegada de un nuevo año.

Cerramos un ciclo anual, el paso de un año solar alrededor del planeta, evaluando lo bien o mal que nos fue, haciendo cuentas de lo ganado y lo perdido, de lo hecho y lo que quedó pendiente. Es tiempo de reflexionar sobre los valores que guían nuestras acciones, sobre la calidad de nuestros sentimientos y la efectividad de nuestras acciones. Pero también es tiempo de amar, compartir y celebrar. Y estas acciones deben empezar con nosotras mismos.

Debemos amarnos, compartir tiempo a solas y permitirnos un momento de silencio y reflexión que nos permita pensar sobre nuestras vidas. Celebremos lo mucho o poco que hemos ganado. Demos amor con gestos y regalos, con sonrisas y abrazos, con comidas y encuentros. Es hora de perdonar y perdonarnos. De disfrutar de lo hecho, aprender de nuestros errores y planificar lo que haremos el próximo año con nuestras vidas.

Diciembre, el mes central del invierno, es representado con nevadas y hielo. La tierra congelada y fría. Tiempo para refugiarse en el calor del hogar, la familia y el corazón. Una estación que invita al recogimiento espiritual y físico, pero que también es la antesala de la primavera, el florecer, el retorno de la vida y la abundancia. Celebremos este diciembre con ese espíritu: reflexión, amor, agradecimiento y planificación de metas futuras. Tenemos muchos motivos para hacerlo.

Aprovechemos este mes más hermoso del año. Visualicemos como queremos vivir el próximo período de nuestras vidas y a donde soñamos llegar.  Amor?, ¿Salud? ¿Vida? ¿Abundancia? ¿Nuevas oportunidades?…pues debemos cerrar el 2014 por todo la alto para luego comenzar a planificar inmediatamente nuestras metas, visualizando desde ya el 2015, como el mejor año de nuestras vidas!

¡Por un 2015 repleto de alegría, amor, paz, abundancia y nuevas oportunidades! ¡SALUD!



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