Crecer con papá

Crecer con papá

Los hijos, más allá de manutención, necesitan del sostén emocional que sus padres les pueden brindar.

La participación de los padres en la crianza de sus hijos es determinante, ejerce una gran influencia en el desarrollo psico-emocional, tanto el de los padres como el de los hijos.

Los hijos que cuentan con sus padres suelen poseer mayores habilidades para resolver problemas, y se desempeñan mejor en situaciones frustrantes. También tienen mejores habilidades sociales, sentido del humor, capacidad de prestar atención, y entusiasmo para aprender.

Los papás bien involucrados con sus hijos son más saludables, participan más en las actividades comunitarias, poseen una mejor relación con sus familiares, fortalecen su relación de pareja, y se estresan menos por cuestiones laborales.

Una de las más importantes misiones de la función paterna es la de establecer límites entre la relación de la madre con su hijo. El padre debe crear lugar para un tercero en esa simbiosis (no se trata de destronar a la madre, sino de integrarse a esa unión), intermediar esa relación, propiciar la separación, y esto debe hacerlo con amor y trasmitiéndole valores a su hijo. Así, desde el primer día de nacido, la relación padre-bebé se debe convertir en algo fundamental para ambos.

Algunos padres se intimidan o no se atreven a jugar con el bebé, sienten vergüenza de las críticas o les da temor hacer algo incorrecto. Sin embargo, ellos deben superar eso para crear una relación estrecha con sus hijos que incluya el contacto físico y la ternura.

Es recomendable que los padres:

  1. Aprendan todo lo posible acerca de la crianza de los hijos, mediante lecturas, videos, conversaciones, cursos…
  2. Estén presentes lo más que puedan.
  3. Sean creativos: inventen paseos, juegos, conozcan a sus amigos.
  4. Conversen con ellos acerca de sus necesidades, aspiraciones y que les compartan las propias.

No olvidemos que los niños valoran que se les dedique atención. Desde pequeños sabemos reconocer cuando se nos trata con amor.

Por último, recordemos, papá es papá, y mamá es mamá.



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