Crecer de a dos

Bueno, he metido la pata, ¿y ahora qué?

Durante mi corta experiencia en el ámbito amoroso puedo alardear de decir que no he sufrido de celos o inseguridades, principalmente porque nunca le presté mucha atención al tema, o quizás porque en el fondo nunca estuve realmente enamorada.

Hoy en día he descubierto un lado oscuro de mi ser. He notado que mi yo diario debe aprender a convivir con una nueva personalidad que desconozco totalmente… Mi sentido como mujer enamorada.

¿Quién es esta mujer psicótica que se ha mudado recientemente a mi mente? Una mujer que piensa primero en el bien del otro que en el propio, una mujer que disfruta el observar al compañero, disfruta cocinar y ya ni se peina porque la quieren así. Un escenario nuevo, dudoso y claramente desconocido al que por inercia me he adentrado.

¿El problema? Que no sé como debo actuar. Crecí con las palabras maternas de calladita se ve más bonita y con la intrínseca idea de evitar o siquiera generar el menor conflicto. Siempre me ha funcionado, siempre salgo victoriosamente en silencio de cualquier pelea, pero, ahora enamorada y sensible necesito expresarme… Sin tener idea de cómo debo hacerlo.

Comienza entonces la dinámica de ensayo y error mezclado con una pizca de terror y pánico de meter la pata y arruinar el balance perfecto que existe en mi relación. Yo necesito aprender a expresarme y él lo sabe, lo que ambos desconocemos son los métodos idóneos para trabajar la falla de una de las variables de la ecuación.

Puede no ser fácil, pero sin duda es una muestra de cuánto interés tiene tu pareja en ayudarte a ser un mejor individuo o a simplemente sentirte mejor contigo misma.

¿El gran secreto? Intentarlo una y otra vez, reírse de sí mismo, reírse del otro. Tener el nivel de madurez para definir qué cosas son necesarias expresar y cuáles podrías simplemente guardar como anécdotas personales. También es necesario aprender a controlar las emociones y expresar hasta dónde estamos cómodos con la situación, y así brindar todas las pistas necesarias para que nuestra pareja pueda saber en qué terreno moverse, sin hacernos daño y sin perjudicar nuestra relación.

Parte bonita de la vida es la evolución o mejora de nuestros aspectos débiles, y en cuanto al ámbito personal, si crecemos juntos sólo podrá haber beneficios, sonrisas y por sobretodo, un amor aún más verdadero.

Love, R.



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