Creer, amar, disfrutar

Creer, amar, disfrutar…tres grandes secretos. El mundo necesita que creemos más belleza, no violencia. Por doquier hay belleza, sólo tienes que verla… Así me sentí y celebré esta mañana viendo el proyecto maravilloso de un amigo… uno de esos sueños de los que te enamoras desde el inicio y que te hace vibrar desde tu humanidad, tu espíritu y te nace el deseo de acompañarlo. Hace casi un año me comentó: “quiero comenzar un proyecto de diseño y arte en Caracas”, ¡Órale, le dije, qué bien! Y desde ese momento cada día estaba extasiada de ver y participar en su crecimiento. Ahora ya es una realidad.

Un proyecto no se hace por el impulso de una sola persona, no. Los buenos deseos, las buenas intenciones, augurios, energía y bendiciones de miles de personas están empujando, proyectando y poniendo cada granito que hace falta para crear la estructura, arranque y vida de estos a los que incluso sentimos como parte de nosotros mismos.

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Tener un destello de inspiración es lo primordial. Por más abstracta o ilusoria que parezca tu idea, tu sueño, tienes que CREER, sentirlo… si te enciende tu pasión, si te activa la piel, entonces ve por él. Es como cuando conoces a una persona y te sientes divinamente a su lado, te activa las sonrisas, las neuronas y la electricidad: sientes que necesitas seguir conociéndolo y quieres verlo otra vez, otra vez, y no te cansas. Ése es el momento de “echar toda la carne al asador” -como dicen en México-, ¿Por qué esperar más? No hay nada que perder y tenemos todo un mundo que aprender, disfrutar, crear. De eso debería estar lleno cada día de tu vida: de esa creciente sed por vivir tus sueños y empujarlos hasta hacerlos realidad.

Y eso me lleva al segundo punto de esto que comparto y es el AMAR. No hay proyecto laboral o humano, exitoso, si no hay amor involucrado en él. El amor incrementa el disfrute, el compromiso, lo perdurable, lo bonito de nuestros quehaceres. El amor es esta energía creadora que hace que los padres perdonen todo de sus hijos a pesar de sus errores. Esta energía es capaz de mantenernos con vida aún en medio de situaciones de gran desesperanza. Le da sentido a la vida, a lo que hacemos y queremos. En cuanto pierdes el amor por lo que estás haciendo, el interés y disfrute comienza a desvanecerse. Las empresas más conscientes logran que sus integrantes sientan una pertenencia íntima con el proyecto y esto es posible por el amor, cariño a los espacios en los que haces mucho más que trabajar. Mi propia experiencia es una prueba diaria de ello.

Mi sueño de vida está relacionado con lo que más me gusta hacer: el silencio interno, meditar, sentirme plena, la risa, crear, creer, conectarme desde lo humano con otras personas, servir y admirar fervorosamente la belleza alrededor. Sé que las fuerzas que mantienen esto como algo posible, la luz interna de cada persona y cada proyecto son muy variadas y no siempre se sienten cómodas o bonitas porque la vida y muerte, el crear y destruir son parte de la naturaleza de la vida. Comprender y aceptar esto, y que no hay forma de controlarlo, es un boleto seguro para mantener mi fluidez, mi energía y armonía interna a millón. Sirve también para ti, a cada momento.

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Esto me lleva al tercer paso, el DISFRUTE. Está tan conectado con lo anterior que si uno comienza a tambalearse los otros dos van más atrás. Hace un tiempo un amigo me dijo que observaba que yo no estaba disfrutando mi proyecto… me causó mucho ruido ¿Cómo así, si soy la más apasionada con el tema, si le hago coaching a la gente para que aprenda a disfrutar lo que hace? Pues sí, me olvidé de gozar mi propio sueño. Estuve ensimismada acompañando a otros en sus descubrimientos y se me olvidó maravillarme de los míos. Lo bueno de todo esto es que si estás observando, PRESENTE, te das cuenta rapidito que algo está sucediendo y esto perjudica que Creas y Ames tu vida, tus sueños, en cada simple detalle. ¿Qué hice? Simple… y es lo que te recomiendo a ti que hagas cada vez que observes que te desanimas con tu día a día, con las pequeñas cosas que normalmente te inyectan vida: observa, respira, tómate tu tiempo y escucha tu voz interna… permítete retomar fuerzas y enamorarte una y otra vez, dale espacio a tus propias elecciones y sobre toda las cosas confía en ellas. Por un día o diez que las cosas luzcan mal no te desanimes, sé gentil, ten paciencia, hasta los proyectos más nobles necesitan espacio, respirar y que los dejen ser. En tu caso, ése proyecto más noble eres tú mismo. Créetelo. Lo demás es sólo una manifestación tuya, pero tú eres el Gran proyecto de tu vida.

¿Cuándo quieres comenzar? Hazlo simple, hazlo fácil, hazlo Ahora.



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