¿Crítica constructiva o ponzoña?

¿Crítica constructiva o ponzoña?

Basados en el planteamiento de que se está haciendo una crítica constructiva algunas personas aprovechan para dejar salir la ponzoña que tienen dentro, algunos en forma consciente y otros no tanto pero el resultado es el mismo, le ponen a ese comentario ofensivo o hiriente el disfraz del mensaje constructivo y disparan sin piedad. ¿Te ha pasado?

Una crítica constructiva, como crítica al fin es una valoración o juicio que se hace sobre la otra persona pero con la intención de ayudarla a que pueda realizar un cambio positivo y que por supuesto que la persona obtenga beneficios de ese cambio.

Y acá viene como anillo al dedo la siguiente frase de Napoleón Hill: “Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.”

¿Cómo saber la diferencia entre los tipos de crítica?

Hay varios factores que te invito a considerar:

  1. El ámbito en el cual se emite: ten presente que a nadie le gusta ser criticado por muy bien intencionada que sea, ahora bien, si a esto le añades el realizarla en público las posibilidades de rechazo se elevan a su máxima potencia. Las críticas si deben hacerse se dicen en privado, los reconocimientos o elogios pueden ser en público.
  2. La relación que tengas con la persona: si tu relación con quien es objeto de tu crítica no es sólida o sana definitivamente no debes hacerla, solo será aceptada cuando haya una relación afectiva o de respeto entre ambas personas. Si no tienes credibilidad ante el otro no digas nada.
  3. La intención: cuando sólo te ocupas de juzgar aquello que consideras inadecuado puedes terminar (lo más probable) haciendo daño, ten presente que solo construyes cuando apoyas en encontrar un camino de crecimiento u opciones de comportamiento alternativos para la persona objeto de tu crítica.
  4. Se refiere a hechos no a la persona: debemos asegurarnos de que no producir una reacción defensiva, por lo que el foco debe estar en el comportamiento o los resultados, no poner en duda a la persona en su totalidad realizando juicios de valor.
  5. Que se pueda obtener una mejoría: si se critica algo que la otra persona no puede cambiar solo generará más angustia y confusión.
  6. Entender que no somos dueños de la verdad: pensar que nuestra percepción e interpretación de las cosas es la única posible es un gran error que cometemos a menudo. Nuestra historia no es necesariamente la válida, quizás podamos ser nosotros los equivocados.
  7. Para poder criticar a los demás, primero debe evaluarse uno mismo: evaluar los propios pensamientos, emociones y conductas; es decir antes de señalar la paja en el ojo ajeno, asegúrate de no tener una viga en el propio.
  8. Entender antes que criticar: no juzgues a esa persona sin haber recorrido su camino con sus zapatos, no estás al tanto de saber sus necesidades, problemas, vivencias o capacidades.
  9. Tener empatía: pensar antes de hablar, preguntarte como te sentirías si te dicen eso que piensas decirle a la otra persona.
  10. Ser especifico: Por ejemplo, calificar a alguien como incapaz, inestable, etc., no es una crítica, es una ofensa. Indicar el error y sus consecuencias puede ayudarle a mejorar. Hay que eliminar las generalizaciones, los siempre, los nunca como por ejemplo: -siempre actúas así-.

Como veremos es un terreno complejo este de las críticas ya que corresponden a juicios de valor que emitimos y que necesariamente no es el correcto, es nuestra interpretación que no tiene por qué coincidir con la del otro.

Muchas veces andamos juzgando y criticando a los demás porque no somos capaces de enfrentarnos a nuestras sombras y quizás es el ego que nos hace sentir con el derecho de expresar eso que pensamos ante el otro. Mucho cuidado por favor porque si la persona que lo recibe no tiene una autoestima sólida puede resultar fuertemente herida.

Y si eres tu el que recibes una crítica que no suma sino resta, entiende que lo que dice Pedro de Juan habla más de Pedro que de Juan; establece límites con esa persona y no permitas que vuelva a descargar sus miserias en ti.

Frank A. Clark resumió a la perfección el secreto para hacer una crítica constructiva: “Las críticas, como la lluvia, deben ser lo suficientemente suaves para alimentar el crecimiento de un hombre sin destruir sus raíces”.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay



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