Cruzar la calle no es cualquier cosa

Hay recuerdos que están tan escondidos en nuestra memoria que cuando emergen lo hacen para traer un aprendizaje transformador.

Hace días, al cruzar una calle de camino al colegio de los niños, mi hija (7) me preguntó ¿cómo se aprende a cruzar sin ser atropellado? (Qué manía de estos hijos míos  en dejarme todo el tiempo fuera de base). Mientras le explicaba la técnica para aprender a cruzar una calle vino a mí el vívido recuerdo de quién me había enseñado a hacerlo.

Sucede que en nuestra niñez convivimos más con unos abuelos que con otros. De mis abuelos paternos tengo hermosos recuerdos y aprendizajes, pues con ellos crecí, caso contrario a mis abuelos maternos, quienes al no vivir en la misma ciudad, los veía solo en períodos vacacionales, y los momentos compartidos fueron pocos. Sin embargo, gratamente descubrí que mi abuelo Jacinto, al enseñarme a cruzar la avenida principal de un pequeño pueblo del estado Monagas (Punta de Mata), me regaló una gran lección de vida.

Cruzar la calle no es cualquier cosa, no se trata solo de ver a los lados y correr cuando tengamos la oportunidad. Cruzar la calle implica: paciencia, concentración, seguridad y por supuesto, rapidez y agilidad. Habilidades fundamentales que debes emplear a lo largo de tu vida para obtener eso que tanto deseas: tu gran recompensa.

El objetivo de quienes nos aventuramos a cruzar una transitada arteria vial obviamente es llegar sano y salvo al otro lado de la vía. En la calle de tu vida, tendrás que evitar innumerables vehículos que buscarán atropellarte, no te sorprendas si tú mismo resultas ser el saboteador de tu intento por llegar al otro lado de la calle. En el camino siempre habrá obstáculos, pero es tu decisión quitarlos.

¡Qué gran recuerdo! Las herramientas para triunfar en la vida no están escondidas en un trozo de papel sino en la cotidianidad y en el compartir con seres queridos. Allí puedes obtener la energía para seguir luchando y descubrirlo tiene un efecto liberador y motivador. Anímate a buscar en el baúl de tu memoria lo que hoy puede fortalecerte y transformarte en la persona que deseas.

De nosotros depende aprender a traducir esos mensajes escondidos en pequeñas acciones. Sin duda, todo aquel que pasa por nuestra vida, siempre nos deja grandes lecciones.



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