Crónica del yagé

La así llamada ayahuasca o yagé es una medicina natural que ha sido usada milenariamente por los nativos del Amazonas. Ella consta de un preparado de varias plantas que trabajan en el organismo en dos vertientes; por un lado inhibe a la monoaminooxidasa, que es la sustancia que regula el flujo del compuesto DMT causante de las imágenes oníricas durante el sueño y, por otro lado, aporta una pequeña cantidad de este compuesto para aumentar su concentración corporal. Todo ello en la glándula pineal.

También es llamada “soga del ahorcado” o “soga del muerto” porque permite que el espíritu se desprenda del cuerpo sin que éste muera. Hoy en día se ha puesto muy de moda en espacios citadinos de modo que es, así como muchas de las plantas del Amazonas, una alternativa en la búsqueda de una vida desde lo natural.

yageEl día 8 de mayo llevé a cabo una toma de esta sustancia dentro de un contexto ritual y bajo la asistencia de dos chamanes, uno colombiano y otro venezolano. La toma tuvo lugar en una montaña cercana al Valle de Caracas y a ella asistieron personas de todas las edades, incluso niños acompañados por sus representantes y personas bastante mayores. Todo comienza, tal y como lo plantea el clásico libro de Carlos Castañeda Las enseñanzas de Don Juan, hallando el lugar de cada uno en el sitio de la toma; donde serán colocadas una manta, una almohada, agua e indumentarias de higiene personal, dado que como sustancia purificadora induce estados de vómito y diarrea que desintoxican al organismo.

Ya hacia el comienzo de la sesión el chamán venezolano nos ofreció la posibilidad de inhalar tabaco en polvo, conocido como “osca” de modo de descongestionar las mucosas y tener una mayor circulación de aire durante la experiencia. En ese momento encontré que en mi caso particular dicha sustancia actúa como ninguna otra contra la sinusitis, además de que su efecto se prolongó por tres días.

ayahuascaLuego el chamán colombiano nos indicó que se realizarían tres tomas –en este caso de la “ayahuasca del tigre”–, la primera debía hacerla todo el grupo y la segunda y tercera eran opcionales. El sabor de la sustancia no es para nada agradable; pero, en efecto, luego de la primera toma me ubiqué en mi lugar y traté de relajarme. Sin embargo, nada cambió en mi percepción o estado de ánimo, de modo que tomé las tres dosis y le comuniqué al chamán que aún no experimentaba nada. Éste me dijo que en lugar de acostarme me mantuviese sentado. Al poco tiempo de ello mi percepción se hizo distinta, todo tomó un hálito de curiosa belleza y de descubrimiento, eventualmente no pude seguir en la silla y me recosté. En mi caso no experimenté visiones como ocurre con la mayoría de las personas, pero tuve la percepción de un estado que sólo puedo definir con la palabra nirvana. Mi cuerpo no existía, pero en medio de ello sentía un gran regocijo y lejanía que me imagino podría equivaler a sentir un orgasmo diferenciado en cada célula de mi organismo. En cada átomo.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que comencé a escuchar, aún en estado de trance, la música ofrecida por el grupo de asistentes del chamán, muy a la manera de las terapias musicales del Dr. Stanislav Grof. Así, poco a poco, fui saliendo de la experiencia pero con la noción de una mirada de la vida y del mundo diferente, algo inexplicable. Ello podría considerarse una reconexión con el Ser y la toma de conciencia de la vida a nivel de un cosmos totalizante. Eventualmente tuvimos una degustación vegetariana y nos regresaron a la ciudad. Es de hacer notar que esta toma fue de día, pero se dice que las tomas nocturnas son más efectivas.

No obstante, como se trata de sustancias muy poderosas que influyen directamente en la psique, hay que tomar en cuenta contraindicaciones tales como algún tipo de dolencia o el uso de medicamentos al respecto, especialmente si son psíquicas; al igual que no está indicado en mujeres menstruando, en lactancia o embarazadas. No todas las psiques reaccionan igual a la experiencia, de modo que esta crónica únicamente presenta mi perspectiva subjetiva. En todo caso hay que informar al chamán –que además tenga su respectivo registro para ejercer el chamanismo– acerca de cualquiera de estas circunstancias, así como no perder de vista el entorno ritual y protegido. 

 



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