¿Cuál es tu refugio?

Hay momentos en la vida cuando llueve a cántaros. Y no me refiero a un aguacero, aunque la imagen resulta casi literal: sentimos un diluvio de acontecimientos y emociones que nos dejan calados hasta los huesos. Esos son los momentos cuando nos toca buscar refugio en algo, en alguien, en algún lugar.

¿Cuál es ese refugio? El que tu quieras. Cada quien es libre de escoger ese santuario de protección, seguridad e inspiración que nos permite capear temporales y nos energiza cuando las baterías están bajas. Pueden ser personas, lugares, ideas, recuerdos o imágenes ante las cuales bajamos la guardia y nos llenamos de paz y sabiduría.

Al buscar refugio podemos apartarnos de las situaciones o preocupaciones que nos hacen reaccionar para llenarnos de influencias positivas. Y es en esos momentos cuando nuestra mente descansa y las neuronas de nuestro cerebro tejen nuevos circuitos, mucho más armónicos y benéficos que si estuviéramos sometidos a las presiones de la vida cotidiana.

“En el camino de los cambios y el despertar” escribe Rick Hanson “es natural experimentar algunas turbulencias, noches oscuras del alma o una inquietante falta de piso, a medida que las viejas creencias se desmoronan. En momentos como estos, tus refugios te sostendrán y ayudarán a sortear la tormenta”.

Entonces ¿cuál es tu refugio? Si no puedes acercarte allí físicamente, ahora mismo, abre un espacio para pensar en él y sentir su protección. Déjalo fluir por el tiempo suficiente para que su poder benéfico te llene de las fuerzas para seguir adelante. Y agradece su existencia de la mejor manera: vuelve una y otra vez.



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