Cuando comer es un problema

Cualquier trastorno alimenticio, se produzca porque se come en exceso o porque no se come, termina ocasionando un descalabro emocional en las familias.

Obesidad, anorexia y bulimia son los más comunes, pero también se clasifican como desórdenes alimenticios: la ortorexia, la vigorexia, el Síndrome del Comedor Nocturno y el Trastorno por Atracón.

Pueden ocurrir a cualquier edad, en cualquier sexo y clase social, sin embargo son más comunes en mujeres y adolescentes, influidos muchas veces por la publicidad, las redes sociales o los famosos.

Si no se diagnostican a tiempo, los trastornos de la conducta alimentaria (TAC) conducen a daños irreversibles en el organismo y pueden ocasionar la muerte. Su abordaje terapéutico debe ser multidisciplinario y debe incluir al círculo más cercano del paciente, pues la presión familiar suele ser motivo de problemas con el peso.

Estar atento a los síntomas básicos es fundamental para padres y cuidadores, quienes deben buscar ayuda prontamente si sospechan su existencia.

Conviene saber

La anorexia, caracterizada por una percepción errada del cuerpo que hace que la persona se sienta “gorda”, comienza con la realización continua de “dietas” sin carbohidratos ni grasas. Los anoréxicos suelen deshacerse de la comida mientras no son observados, consumen laxantes y hacen ejercicio en exceso.

La bulimia por su parte, se caracteriza por “atracones” recurrentes de comida, que luego hacen sentir “culpable” al paciente, por lo cual se induce el vómito. Hay que estar muy atentos en este caso porque los bulímicos pueden tener un peso normal. También consumen laxantes o diuréticos en exceso, y al igual que la anorexia, sucede por un gran temor a aumentar de peso.

La obesidad es el más común de los TCA, tanto que ya se ha convertido en una epidemia. Puede tener causas orgánicas, pero en la mayoría de los casos tiene su origen en malos hábitos alimenticios sumado a la falta de actividad física y a diversos factores afectivo-emocionales, como una baja autoestima. Este es el desorden alimenticio que se trata más abiertamente porque se considera una enfermedad crónica con la cual se puede vivir, sin embargo, puede ocasionar daños tan severos al organismo y la mente como la anorexia o la bulimia.



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