Cuando crees que Dios no te escucha

Cuando crees que Dios no te escucha

¿Te ha pasado? Hay momentos de profundo dolor o angustia en los que clamamos a Dios, pero pareciera que la respuesta que obtenemos es el silencio, y quedamos así más afectados. A mí me ha pasado, y he podido entender una serie de cosas que quisiera compartir contigo:

  • A veces ese silencio o la ausencia de respuesta es la respuesta misma.
  • Nos encontramos pidiendo muchas veces desde el miedo o la duda, y creo que así no funciona la comunicación, sino desde la fe y la certeza. En ocasiones, también casi que lo hacemos desde la rabia, como un regaño, y dejando atrás la humildad.
  • Hay procesos que nos toca vivir, que forman parte de nuestra misión, en los que pareciera que el punto no es resistir, sino pedir fuerzas para superar.
  • Muchas situaciones también son producto de nuestras elecciones, y lo que nos queda es hacernos cargo para poder salir.

Hoy es uno de esos días para mí cuando hay dolor. Preguntas sin respuestas por mi amada Venezuela que se nos cae a pedazos. Hablo con Dios; le pido que al igual que en las películas el bien triunfe sobre el mal, y me aferro a la fe, en ocasiones fuertemente y a ratos casi que por la punta de un dedo, pero intento no soltarme. No es fácil levantarse cada día sorteando problemas que parecen interminables, leer noticias de personas que piden medicamentos, y a los días enterarte de que fallecieron porque no los consiguieron. El amor siempre es la respuesta y, cuando este es desplazado por el dinero, el poder, el egoísmo, las consecuencias siempre son devastadoras.

Hoy quizás tú tengas tus propios problemas o necesidades, y quizás como yo, a ratos, puedas dudar de ser escuchado(a) por Dios, pero ¿sabes?, este es precisamente el reto más grande: conservar la fe cuando te sientes en tinieblas, y mantenerte en la fe cuando creas estar al borde del abismo. Estoy convencida de que de lograr esto, encontrarás respuesta, quizás no la que esperas, pero sí la mejor.



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