Cuando el ego aprende de abundancia

En el camino del crecimiento espiritual hablamos con frecuencia de la palabra “abundancia” como la expresión natural de la vida y el estado normal del universo. Confiar que hay de todo para todos, aquí y ahora.

El problema viene cuando el ego, basado en la sobrevivencia y el miedo, descubre esta palabra para convertirla en “abundancia: tenerlo todo”. Es allí donde comenzamos a desviarnos del camino de la suficiencia para entrar en la autopista de la apariencia.

Lamentablemente, muchos viven la abundancia como un estado de negociación donde tengo que ser tratado con privilegios o donde las mayores ganancias económicas deben quedar de mi lado, porque yo me lo merezco. Otros viven la abundancia como un estado donde compro de todo, porque me lo merezco, y de algún lugar vendrá el dinero para pagarlo. En ambos casos, quien dirige las decisiones no es el alma, sino el ego. El ego se escuda en la abundancia para dar con condiciones, tener y aparentar.

Hace poco me tocó escuchar el caso de dos conferencistas invitadas a un evento, ambas viviendo en la misma ciudad:

  1. La primera, llamémosla A, es soltera con varios libros publicados, está formada con coaches de alto nivel, tiene un poderoso equipo de trabajo y su forma de vivir está muy por encima de como viven sus seguidores, al punto de considerarse una celebridad.
  2. La segunda, llamémosla B, es casada con hijos, con solo tres libros publicados, nadie sabe quiénes son sus mentores, tiene un equipo de voluntarios fieles y su forma de vivir está basada en la sencillez (a pesar de que todos saben que vive muy bien), lo cual le permite a sus seguidores verla como una amiga cercana.

Durante las negociaciones del evento al cual fueron ambas invitadas, estas fueron las condiciones que presentaron:

  1. Ser invitada como la estrella del evento, recibir más del 50 % de las ventas originadas a partir de sus seguidores y tener acceso a la lista de todos los asistentes del evento.
  2. Expresando la frase “el dinero me sobra”, su única solicitud fue que la organizadora del evento donara un porcentaje a la causa benéfica que fuera de su mayor conexión personal.

Luego de escuchar esta historia, y cómo ambas conversaciones impactaron al organizador, me quedó en la mente la siguiente pregunta:

¿Quién tiene confianza en el universo y vive con mentalidad de abundancia?

Hay un abismo entre lo material y lo espiritual. El mayor reto de las personas espirituales está en vivir lo material de forma armoniosa con su alma. Saber cuándo dejar de lado el dinero, cuándo realmente valorar el dinero, cuándo recibir el dinero y cuándo circular el dinero es una materia pendiente para la gran mayoría. En fin, dar sin lástima y recibir sin culpa, en el momento adecuado.

La próxima semana te contaré cuándo darle prioridad al dinero, y cuándo darle prioridad al servicio, en las negociaciones desde el alma.



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