Cuando entramos en el laberinto (Claves para que ganen los fuertes)

“Ningún hombre es igual a otro. Ni mejor, ni peor. Es otro”. Esta frase me sirve de guía para entender y usar la individualidad como herramienta para el logro de objetivos. El supuesto autor, Jean Paul Sartre, nunca lo escribió con ese propósito. No me imagino al polémico francés disertando sobre el existencialismo y pensando que sus palabras servirían para explicar que conocernos y entendernos como individuos es el primer paso en los procesos de logro de objetivos, toma de decisiones, comunicaciones o relaciones con entorno laboral.

Cuando hablamos de individualidad, nos referimos al conjunto de características que definen a una persona. Es esa individualidad la mejor referencia para entender nuestras fortalezas y debilidades. Es desde nosotros mismos que podemos determinar los aspectos que nos pueden ayudar y los aspectos que nos obstaculizan alcanzar nuestras metas.

Hay quienes confunden amenazas y oportunidades con fortalezas y debilidades. Las amenazas y oportunidades son los obstáculos y ventajas que están en el entorno, provienen de agentes externos. Las fortalezas y debilidades se refieren al individuo, son los factores internos que nos ayudan o bloquean el logro de objetivos.

Hacer la distinción entre los factores externos y los factores internos ayuda a enfocarnos en las acciones necesarias para nuestros procesos. Suele ocurrir que nos paralizamos ante una amenaza (factor externo) y no tomamos conciencia de que contamos con una fortaleza (factor individual) que puede neutralizarla.

Estar claros en nuestras fortalezas y debilidades permite definir mejor qué realmente depende de nosotros para lograr nuestras metas y disminuye la dependencia de factores externos. Definir nuestra matriz de fortalezas y debilidades es un ejercicio sencillo. El primer paso es saber en función de cuál objetivo estamos trabajando, ya que es lo que nos dice qué vamos a evaluar como fortaleza o debilidad.

Recuerda que las metas no son deseos, deben ser medibles y factibles. Cuando dices “quiero ganar más dinero” es un deseo. Para que sea una meta debe ser especifica: “quiero ganar 20 % más este año”.

En función de esa meta, ¿cuáles son tus fortalezas y debilidades?

Fortalezas: son las características individuales que me ayudan a lograr la meta.

Debilidades: son las características individuales que obstaculizan la meta.

Cuando hagas el ejercicio, los resultados te dicen si validas la meta o la redefines. Si las fortalezas te dicen que cuentas con elementos suficientes para neutralizar las debilidades y trabajar por tu meta, la confirmas. Si por contrario, las debilidades son mayores y no pueden ser neutralizadas, redefinimos la meta. Cuidado, redefinir una meta no necesariamente es abandonarla, quizás lo que haces es que surgen otras que debes alcanzar antes para neutralizar las debilidades.

El ejercicio de conocernos y entendernos nos lleva a acciones más acertadas y productivas en nuestros procesos individuales.



Deja tus comentarios aquí: