Cuando ganas alguien pierde. Cuando triunfas, todos triunfan

Cuando ganas alguien pierde. Cuando triunfas, todos triunfan

Todos queremos ganar, ninguno desea perder, pero pocos tienen consiente la importancia de triunfar en una sociedad donde la competitividad está a la orden del día y pareciera que a muchos se le ha generado esa individualidad que los lleva a querer ganar sólo ellos y a cualquier precio.

Desde que escribí mi libro “Ser Campeón Viene con Manual” la frase que encabeza este sencillo artículo generó no sólo curiosidad sino la empatía por parte de los lectores ya que antes de leerla allí no habían internalizado la diferencia entre ganar y triunfar, además de la importancia del triunfo para el fortalecimiento de la sociedad y el impulso de equipos y personas que desean ser campeonas en algún aspecto.

Para contestar rápidamente tu duda te puedo decir que cuando ganas irremediablemente alguien debe perder, cuando ganas y quieres obtener el puesto N°1 pues alguien ocupará el puesto 2 y otro el puesto 3, y eso no está mal siempre y cuando lo tengas consiente y estés en una competencia deportiva o en un concurso de arte, ganar es importante cuando entendemos que ganar nos da la posibilidad de reflexionar sobre muchas cosas alrededor de ese logro y sobre todo que lo importante no es ganar, sino saber en qué nos puede convertir ese ganar: en seres más humildes y generosos que desean compartir ese triunfo, o por lo contrario en personas más soberbias y arrogantes con ese logro temporal que la vida nos otorga. Tu siempre decidirás en que deseas convertirte porque no es el evento, es la persona.

Mientras, triunfar es más que simplemente ganar. Triunfar no se trata de llegar de primero, segundo, tercero o último, se trata de superarse a si mismo y de que ese triunfo se convierta en un canal que permita ayudar a otros a triunfar también. Creo que triunfar tiene que ver con la capacidad de que lo que logramos nos traiga felicidad y a su vez nos convirtamos en embajadores de esa felicidad y tranquilidad permitiendo que otros también se contagien, tomen ejemplo y se puedan generar cadenas virtuosas donde todos construyamos sociedades menos competitivas, mas colaborativas y más exitosas.

Muchas personas no se atreven a ponerse metas importantes para si mismos por miedo a no lograrlas, porque tienen el foco en ganar. Si estas personas tuviesen el foco en triunfar se atreverían a más con la convicción de que no lograr una gran meta hace que logremos muchas pequeñas metas que fortalecen nuestro pensamiento y habilidades convirtiéndonos en mejores personas compartiendo eso que llamamos “Know How” para que otras personas aprendan de nuestros fracasos. Fallar, lejos de lo que muchos piensan, está más cerca del triunfo de lo que creemos. Ya con la experiencia obtenida, el conocimiento y la madurez que genera el intentar algo con pasión, aunque no lo logremos ya es un triunfo enorme.

Uno de los triunfos más grandes que obtenemos es el fortalecimiento de nuestro espíritu y la bondad de poder compartir con otros nuestra experiencia con el objetivo de poder ayudarles en su éxito y así entender que la felicidad del triunfo tiene que ver con sentirnos exitosos con nosotros mismos, sentirnos bien, honestos y agradecidos ya que la felicidad tiene que ver con una actitud y no con una posición en el pódium final de una competencia.

Foto creada por yanalya – www.freepik.es



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