Cuando la opción es emigrar

Separar a tus hijos de su «zona confort» lo que incluye familia cercana, amigos, colegio, etc. es algo complicado más no imposible de superar. Emigrar no es una decisión sencilla cuando se tienen hijos, dar el primer paso es muy difícil, es empezar desde cero pero con una responsabilidad mayor: Tu Familia.

Desde que tengo memoria he sido una «fiel» migrante; si bien durante muchos años solo fueron mudanzas dentro de la misma ciudad donde nací, lo cual no significaron cambios drásticos en mi niñez ni adolescencia, a los 19 años decidí irme de mi país en la búsqueda de una mejor calidad de vida. Crecí, maduré y me casé lejos de mi familia y mis raíces

Por el bienestar y la seguridad de nuestros hijos, uno hace hasta lo imposible por lograr las metas que se traza. Siento que es muy natural el hecho de tener miedo a la hora de decidir irse; y quizás muchos opten por emigrar a países donde tengan algún amigo o familiar que los pueda ayudar en ciertos aspectos básicos: abrir cuenta de bancos, encontrar buenos colegios, vivienda, etc.

Como cabeza de familia debes tomar la decisión, total lo estás haciendo por un mejor futuro. En nuestro caso, bien particular por cierto, regresamos a nuestros país con nuestro hijo, si bien se tuvo que separar de sus amigos y colegio, se encontró con una familia gigante, llena de primos que lo esperaban, por lo que el cambio no fue tan fuerte. Pero después de dos años, nos tocó emigrar nuevamente… Y aquí si estaba un poco más fuerte ese cordón umbilical.

Como dije al principio del post  emigrar no es una opción fácil, cada quien vive este proceso de manera diferente; la fase de adaptación a unos les toma más tiempo que a otros, pero como seres humanos somos capaces de adaptarnos a miles de situaciones, y si es para mejor, imagínense lo capaces que somos de lograr nuestros cometidos.

Con un poco de esfuerzo como padres podremos conseguir que nuestros hijos asuman la mudanza como una experiencia enriquecedora, llena de gratas situaciones. Si nos analizamos bien, el miedo no es el cambio que pueda afectar a nuestros hijos, los niños no se resisten al cambio, por lo general son flexibles y se adaptan con facilidad a las nuevas situaciones.

Aquí algunos consejos que pueden ayudar:

  • La comunicación es primordial en la familia, hablarles con la verdad a nuestros hijos nos hará mucho más fácil los cambios y planes de vida.
  • Emigrar es una decisión que se toma con calma y en serio, es un paso que hay que dar sobre seguro. Para que la transición sea un proceso feliz conversar con nuestros hijos de manera positiva es clave.
  • Es esencial escuchar los puntos de vista de nuestros hijos, sus objeciones y temores.
  • Nuestros argumentos deben destacar los aspectos positivos de la mudanza de país, asegurarnos de que entienda que se trata de un cambio positivo y necesario para la familia, que sus hábitos y costumbres no sufrirán grandes alteraciones.
  • Mostrarle fotos y videos del nuevo lugar donde vivirá, planear paseos, excursiones para conocer una cultura nueva, también es muy importante mantener la unión familiar, transmitirles seguridad y confianza  para que el proceso no esté lleno de incertidumbres.
  • Mantener una actitud alegre y entusiasta, manejando con aplomo los miedos y expectativas.

Afortunadamente vivimos en una era digital, por lo que el estar en contacto a diario con familiares y amigos que quedan en el país de origen facilita mucho el proceso entero. Organizar videoconferencias, grupos de chats para que los chicos hablen con sus amigos más cercanos o con sus familiares es una manera de estimular a nuestros hijos con el cambio.



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