¿Cuándo no es conveniente el consumo de bebidas alcohólicas?

Si bien el consumo moderado y responsable de alcohol puede ser parte de un estilo de vida saludable, y generar incluso algunos beneficios para la salud, hay algunos casos en los que no se debe consumir o se debe limitar la cantidad que se ingiere.

Mujeres embarazadas o en período de lactancia, por ejemplo, no deben tomar bebidas alcohólicas. En mujeres lactantes, hay un porcentaje del alcohol consumido que pasa al bebé a través de la leche materna, y la concentración de alcohol en esa leche es mayor que la que contiene la sangre de la madre que lo ha bebido.

Otro grupo de riesgo son las personas cuyo peso está por debajo del promedio, o quienes poseen un alto porcentaje de grasa corporal. Ellos deben ser cuidadosos y tomar menos de lo que indican las recomendaciones. Recordemos que la cantidad de alcohol que consumimos se concentra en la sangre dependiendo de la cantidad de agua que posea nuestro cuerpo. Si el peso está por debajo del promedio, el porcentaje de agua en el organismo también será menor, por lo que el nivel de alcohol en la sangre resultará más alto. Las personas de bajo peso pueden embriagarse o sufrir los efectos del consumo excesivo de bebidas alcohólicas más fácilmente. La misma advertencia aplica para quienes tienen un porcentaje de grasa corporal mayor al promedio, ya que el tejido graso casi no posee agua, por lo tanto los organismos de estas personas tienen menos agua que otros para disminuir la concentración de alcohol en la sangre.

La edad también es un factor a tomar en cuenta cuando de alcohol se trata. La prohibición del consumo a los menores de edad tiene sentido, porque los adolescentes usualmente pesan menos y tienen menos agua en su organismo para diluir el alcohol. Además, los jóvenes tienen menos enzimas de las necesarias para metabolizar las bebidas ingeridas. Por otra parte, el cerebro de los adolescentes es más vulnerable a daños causados por el consumo excesivo de bebidas. Estudios recientes demuestran que el cerebro no está completamente desarrollado hasta después de los 20 años, por lo tanto los jóvenes corren un riesgo mayor cuando toman, ya que el alcohol inhibe el desarrollo de algunas partes del cerebro.

En el caso de los adultos mayores, es recomendable limitar la ingesta de bebidas alcohólicas, ya que cuando las personas envejecen, los riñones, el hígado, el sistema cardiovascular y el cerebro, entre otros órganos, sufren cambios. Algunos de estos cambios hacen que la eliminación del alcohol sea menos eficiente, mientras otros hacen que las personas sean más sensibles a sus efectos. Además, los adultos mayores por lo general tienen más grasa y menos agua en su organismo, y sufrirán los efectos del consumo más rápidamente. Asimismo, muchos de ellos toman medicamentos que podrían tener interacción con el alcohol.

conveniencia-bebidasLas personas en general que toman algún medicamento también deben ser especialmente cuidadosas con la ingesta de bebidas alcohólicas, y consultar a su médico para determinar si está contraindicado. El alcohol en combinación con ciertos medicamentos, particularmente aquellos indicados para la epilepsia, presión arterial alta o resfriado, puede causar mareos y somnolencia. La mezcla de alcohol con medicamentos para reumatismo, artritis, dolor, infección o depresión, puede ocasionar serios problemas. Asimismo, el alcohol aumenta el efecto sedante de las benzodiacepinas y otros medicamentos, aumentando el riesgo de caídas o accidentes.

Otra advertencia con relación al consumo de alcohol es para personas hambrientas, cansadas o que padecen de estrés, en estos casos es recomendable tomar menos cantidad. Cuando se tiene hambre, el estómago está vacío y el intestino delgado absorberá el alcohol ingerido con mayor rapidez. Los efectos del alcohol se sentirán con mayor intensidad. Lo mismo sucede cuando se está muy cansado, la fatiga es un signo de que la energía del cuerpo está baja, lo que significa que el hígado no eliminará el alcohol eficientemente. Por otra parte, debido a que el alcohol es un depresor, las personas que sufren de estrés o depresión, bajo los efectos del alcohol sentirán que sus síntomas empeoran.

Finalmente, es importante hablar de la combinación del manejo con la ingesta de bebidas alcohólicas. No se debe manejar cuando se tomen bebidas alcohólicas, pues las dos habilidades más importantes para conducir, como lo son el juicio y la visión, se verían afectadas por el alcohol que circula en tu sangre. Si has bebido y manejas pones en riesgo tu vida y la de otros.

Las personas que posean algunas de las condiciones señaladas, deben ser más precavidas con el consumo de alcohol, es importante que conozcan y respeten sus límites. No olvidemos que el bienestar comienza como una expresión de cariño hacia nosotros mismos.



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