Cuando pierdo mi dinero en manos de un amigo o familiar

La semana pasada hablábamos del proceso espiritual ante la pérdida de dinero, y cómo comprender nuestro sistema cerebral para separarlo de la emoción que resulta de ello. Pero ¿qué sucede si la pérdida material sucedió a manos de un amigo o un familiar? ¿Cómo poder gestionar las emociones y cómo separar roles de situaciones? Esta semana hablaremos acerca de cómo procesar la pérdida de nuestro dinero en manos de nuestro mejor amigo.

Vamos a comenzar con un ejemplo claro que está afectando a miles de mujeres en Latinoamérica y que ha sido denunciado por todos los medios: la flor de la abundancia. Este sistema es sencillamente una figura piramidal en el que sale dinero de la nada y donde sus participantes deben invitar a tres amigas o familiares mujeres para poder recibir mucho más dinero del que inicialmente aportó a dicho sistema.

¿Cuántas relaciones han quedado rotas por esta estafa, y cómo manejar la situación?

Separar la culpa de la responsabilidad

La tendencia natural es revertir el proceso y que todo vuelva a ser como antes. Pedir que la persona en la que confié me devuelva el dinero es una forma de no aceptar la realidad. Aceptar la pérdida es tanto duro como saludable. Por supuesto, tu amigo o familiar es culpable por su acción, pero también tú eres responsable de tu decisión. La única manera en que no seas responsable es que hayas sido chantajeado o forzado físicamente a hacerlo. Del resto, siempre eres responsable.

Admitir que dijiste sí cuando pudiste decir que no, comprender que te dejaste llevar por la “necesidad” en lugar de sentarte a comprender tu situación, o sencillamente darte cuenta de que tomaste una decisión emocional sin tan siquiera consultarlo con alguien, es parte de tu proceso de responsabilidad. Esto no te va a devolver el dinero, pero te va a fortalecer en tu relación con tu dinero, a ser más cuidadoso y menos inocente.

Sincerarte contigo y con el mundo

Todos queremos ser inteligentes y valiosos. Por esta razón, es muy difícil admitir que caímos por inocentes o que confiamos sin bases sólidas. En el caso del esquema de la flor de abundancia, a las participantes se les prohíbe que le cuenten a sus esposos, por lo que no solo la participante invitada por su mejor amiga debe lidiar con el dolor con respecto a esta, sino que además debe enfrentar la situación con su marido. Esa mezcla de indignación con vergüenza requiere única y exclusivamente una cosa: sinceridad y perdón.

Siempre olvidamos que tenemos una pareja para evolucionar, y debemos tratarlo como el copiloto que nos cuida de los puntos ciegos mientras conducimos hacia nuestros sueños. Ocultar las cosas a nuestras parejas por evitar problemas, o sencillamente porque alguien nos lo dice, daña la confianza que creamos en la pareja y nos traiciona a nosotros mismos. Si te ama, te va a acompañar aunque no entienda lo que estás haciendo. Si se opone, al menos escúchalo.

Practicar la expiación para trascender

Una vez que comprendemos que la situación actual está muy lejos de lo que quisimos que fuese, que nuestra confianza hacia otros fue afectada, y que nosotros también afectamos la confianza de nuestros seres queridos al ocultar la verdad, viene un instante de liberación espiritual muy poderoso, llamado expiación.

Expiación es ese momento de humildad donde no solo reconocemos la lección de dinero aprendida, sino además el compromiso personal de cuidar de nosotros y de aquellos a quienes queremos. La expiación es comenzar a actuar en congruencia con lo que sentimos, reconocer nuestra incapacidad para manejar el dinero y comenzar a educarnos, reconocer que estamos ahogados de deudas y buscar ayuda para comenzar a pagarla, así sea de poquito a poquito. Es realmente demostrar que todo lo anterior cambió en nosotros, para bien.

La mayoría de las personas, ante un caos financiero, una pérdida de dinero ajeno o una estafa como la flor de la abundancia, eligen esconderse. Cada vez que eliges esconderte, estás evadiendo la expiación y dejando de evolucionar. El miedo de afrontar la situación y efectivamente resolverla se convierte en una sombra que te persigue de día y de noche. Cada vez que eliges el miedo en tu relación con el dinero, estás alejándote del amor. El dinero no separa amigos: tal vez el dinero viene a mostrar quiénes son amigos y quiénes parecían serlo.

A propósito de la creencia de que el dinero separa amigos y destruye relaciones, la semana que viene estaremos hablando acerca de las creencias personales que imprimimos a nuestro dinero, y cómo a través de ello preparamos la soga donde terminados ahorcados, mes a mes.



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