Cuando se apagan las ganas

Cuando se apagan las ganas

Todos, en algún momento de la vida, hemos pasado por momentos en los que sentimos que se nos acaba la fuerza, se nos agotan las ganas y el entusiasmo para seguir avanzando. En estas líneas te voy a contar cómo a través de la práctica del kundalini yoga, de la danza y de todo lo que me inspira, tú también puedes sostener el fuego de tu corazón y de tu alma en alto.

Es normal que el ritmo de la vida nos lleve a sentirnos agotados en muchas ocasiones, como si estuviéramos en una competencia uno tras otro, en la que nos salimos tanto de nosotros mismos y nos dejamos de escuchar tanto que perdemos la brújula interna que nos conecta con la fuerza del corazón y la sabiduría de la intuición.

Un cuerpo fatigado se cansa, una mente saturada se bloquea. Por lo tanto, hemos de trabajar en nosotros mismos a cada instante, para reconocer en qué vamos bien, en qué debemos mejorar y qué situaciones o aspectos de la vida no nos corresponde asumir, y dejarlas a un lado para abrir espacio a la inspiración que siempre nos motiva a sacar todo nuestro potencial creativo.

En el 2009 tuve uno de los momentos más fuertes a nivel físico y de sistema nervioso. Fue una caída paulatina de mis intereses, habilidades y motivos de vida. Fui dejando todo a un lado, mi cuerpo se movía poco, quería dormir mucho y me costaba trabajo hacer mis lecturas habituales y las sesiones de yoga que tomaba.

Me di cuenta de que lo que me estaba pasando era el resultado de mucha presión académica, tanto que mi cerebro empezó a bloquear mi interés en realizar las actividades que me inspiraban. La gran cantidad de estrés y ansiedad me estaban quitando las ganas de moverme (la energía)  y al estar tan quieta las ideas tampoco fluían.

Al reconocer todo lo que me estaba pasando, empecé a asistir a la escuela de yoga donde me formé. La práctica de meditación y yoga que inicia a las cinco de la mañana, el movimiento lento, el estar en grupo, meditando y cantando mantras fue lo que me ayudó a salir de esa quietud, mental y física. Mi bioquímica cerebral mejoró, y pronto volví a retomar mi pasión por mis lecturas, por mi práctica de yoga y mis estudios. La pereza y el letargo fueron desapareciendo.

Aprendí que al mover el cuerpo se mueve la energía, se despierta la creatividad y los chakras se activan, porque tu columna se mueve y circula mejor la energía desde el coxis hasta la coronilla. 

Cuando sientas alguno de estos síntomas de bloqueo, agotamiento o desmotivación, lo más importante es reconocer que tienes que hacer algo para que tu cuerpo y bioquímica cerebral se equilibren. Siempre que se pasa por estas situaciones es porque el punto del ombligo energéticamente está desbalanceado.

  1. Puedes hacer ejercicios como levantar piernas a noventa grados y bajar unas cuantas repeticiones para que ese fuego y punto de equilibrio que está en el punto del ombligo (dos centímetros debajo del ombligo físico) se active. Preferiblemente debes ser guiado por un profesor de yoga o entrenador físico.
  2. Asistir a clases de yoga.
  3. Recuerda siempre trabajar tu centro energético del corazón (pecho-plexo solar). Todo lo que abra tu corazón te mantendrá siempre la energía y la inspiración en alto, además de que tu capacidad pulmonar aumenta.
  4. Practicar algún tipo de danza. La danza libera emociones, nos da un equilibrio emocional, mental y físico. Si es una danza que te apasiona mucho mejor.
  5. Escuchar mantras o música que te inspire.

Lo importante es que
sepas que el movimiento es nuestro mayor aliado en estos casos. El hacer
actividades que nos producen bienestar despeja nuestra mente y aumenta nuestra
autoestima. Sobre todo, trata siempre de encontrar el equilibrio y la armonía
en cada cosa que haces para mantenerte en alto y atenuar estos desbalances.

Sat Nam,



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