Cuando te toca acariciar la tristeza

Cuando te toca acariciar la tristeza

Quisiéramos aferrarnos a los momentos alegres y que las nubes de la tristeza estén siempre disipadas de nuestro cielo pero, no es así, la tristeza ha tocado nuestra puerta más de una vez y la sigue tocando.

Es triste cuando te das cuenta de que no eres tan importante para alguien como creías que eras; es triste perder a un ser querido, es triste perder ese empleo que tanto nos gustaba, tener un accidente o cualquier otra situación que consideremos represente una pérdida y esto genera dolor.

Como la sensación es desagradable y penosa, muchas personas tienden a disfrazar ese sentir, a enmascáralo o sustituirlo por otras emociones como la rabia pero ¿es esto lo mejor? Por supuesto que no; las emociones están para ser sentidas, vividas y aprendidas, tal cual plantea Emile Durkheim: en su frase: El hombre no podría vivir si fuera completamente impermeable a la tristeza. Muchas penas solo se pueden soportar cuando se las abraza, y el placer que se experimenta en ellas naturalmente tiene un carácter algo melancólico.

Entregarse en el momento a esa sensación puede que nos haga sentir vulnerables pero es necesario, comprender ese dolor, mirarlo a la cara, llorar si es necesario y entender que no durará para siempre, y es justo allí, en momento de dolor que toca vivirlo para poder dejarlo atrás, quedarse enganchado no debe ser la opción.

Es interesante vivir el proceso en principio en silencio para poder comprender mejor lo que nos pasa y luego compartirlo con gente que nos ama: La tristeza es como un tesoro precioso, que se muestra solo a los amigos. Proverbio africano. Si aún así sentimos que no superamos, la terapia es una excelente opción para desarrollar mejores herramientas para superarlo.

Aceptar y decidir superar son los elementos para salir del enganche (nadie sale de donde no quiere salir) y hacen alusión a esa frase que dice que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, salir, disfrutar de lo que nos gusta, entrar en contacto con la naturaleza, ver una comedia o cualquier otra actividad que nos saque del estancamiento del dolor.

Hay que abrir el paracaídas mental, el centrase solo en pensamientos tristes nos mata, y ese paracaídas se abre ocupando la mente, haciendo otras cosas, encendiendo la ilusión, descubriendo nuevas posibilidades.

La tristeza es temporal al igual que la alegría, va a pasar, seguro que sí.

Imagen de Daniel Reche en Pixabay



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