Cuando tu puesto te llama, tú tomas tu asiento

Qué difícil nos ha resultado llegar hasta este momento, ¿no te parece? ¿No sabes a lo que me refiero? Examínate por un momento: llevas todos estos años de vida en un fuerte debate. ¡Sí!, se debate tu alma y tu personalidad. Tu alma te ha mostrado tu propósito, tu asiento, tu puesto en este teatro, aquello en lo que, aun sin saberlo, te comprometiste antes de venir a este mundo.

Por el otro lado ha estado tu personalidad, llena de códigos temporales (de la época en que vives), del DNA de tus antepasados y, obviamente, de las características necesarias, importantes y perfectas para crear este debate.

El terreno del debate ha estado en las contradicciones auspiciado por el miedo, la incertidumbre, la razón, los argumentos, justificaciones y el desconocimiento acerca de ti mismo. Pero tranquilo, tu alma vencerá aunque no lo quieras así.

Pues resulta y acontece que aunque pases más y más años tratando de convencerte de que no eres el éxito, que son pocas tus cualidades, que tus características no son suficientes, que ellas se muestran sórdidas para poder resaltar, aunque te sigas comparando con otros en búsqueda de verte imperfecto, no lo lograrás. Tarde o temprano tu puesto te llamará y no tendrás salida.

¿Cómo te darás cuenta?

Para comenzar, tendrás una incomodidad que te hará revolcarte, no lograrás ver cómo seguir justificando lo injustificable. Tu cuerpo rechazará lo que no es natural para ti, esas conversaciones, compañías y lugares pasarán a ser poco sostenibles. Le darás valor al escenario en que cada quien vive, ya no querrás construir atajos al camino de otros, verás que el verdadero amor no está en la lástima, el dolor, el sacrificio, en enseñar. Por el contrario, verás que el amor extenso está en lo que cada quien se ha comprometido desde su SER, desde su propia admiración, tendrás todas las ganas de estar presente como testigo fiel, ni más ni menos.

Luego, será la admiración a ti, a las manifestaciones que tu SER ha puesto en frente de ti a manera de escenarios y sus personajes. Esa admiración será tu combustible para que, ya despojado de todo apego, prefieras defender tu puesto ante todo. Lo defenderás de una manera desenfrenada. Tranquilo, ese miedo que sentirás es normal, aún estarás acompañado de ese código que poco a poco reprogramas, en este ahora nuevo estado consciente. Solo recuerda, has sido siempre el gran inventor y tu invento eres tú. Si es necesario, enciérrate en tu habitación, no te bañes, ni te cortes el pelo hasta que des con el resultado final de la fórmula.

Claro, el pasado volverá a reflejarse en tu presente de nuevo a través de personas, situaciones, escenarios, actitudes. Obvio, así tiene que ser, esa es la manera más sencilla, de alguna manera se parece a las capas de las rocas, árboles, de la tierra. Toma en cuenta que en esta etapa no existe víctima ni victimario, a nada de esto debes colocarle nombre, ni figura, si lo haces caerías en el juicio y te perderás de la verdadera visión, de la pista para llegar al final de este callejón. Observa, no te incluyas en la observación, recoge las llaves que ese reflejo te entrega y sigue adelante, no digas de más, no acuerdes nada, no te emociones. Todo es un simple espejismo.

Ahora, ubica la silla, tu asiento, siéntate y actúa en lo que una vez te comprometiste aun sin saberlo. Es sumamente importante para todos, recuerda que “…una gota de océano aún océano es…”.



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