Cuando tu relación te hace daño

Cuando tu relación te hace daño

Casi siempre queremos que nuestras relaciones sean perfectas. Ese final feliz de la telenovela o la comedia romántica ha sabido calar muy bien en la psique de muchos. Muchas relaciones pueden ser enriquecedoras para ambas partes, y a eso es a lo que hay que apuntar.

Sin embargo, también son muchas las relaciones que terminan siendo dañinas para alguna de las partes, y el deseo de “salvación” puede llevarte a prolongar dinámicas de pareja que al final terminarán haciéndote más daño.

¿Has notado patrones repetitivos en tus procesos de selección de pareja, aún cuando las pasadas hayan terminado mal? Probablemente haya que revisar algunas cosas dentro de ti para identificar lo que está fallando.

Hay ciertos puntos que identificar para saber si estás dentro de una relación dañina: ¿a tu pareja no le gustan tus familiares o tus amigos? ¿No sientes respaldo del otro en la búsqueda de tus metas o sueños? ¿Debes sacrificar muchas cosas para sencillamente complacer? ¿Te esconden cosas importantes? ¿Sientes que durante el sexo debes olvidarte de tus deseos para satisfacer los de tu acompañante?

Si alguna (o todas) esas interrogantes arrojan respuestas afirmativas, pues es posible que estés dentro de una mala relación amorosa. Y como no todo está perdido nunca, aquí te ofrecemos algunos consejos para erradicar esas actitudes, o prevenir su desarrollo.

El centro eres tú. No debes programar constantemente tus acciones en relación a tu pareja. Parte de la dinámica saludable es ayudarse a crecer y a superar momentos duros, pero si eso no está ocurriendo y aún te sigues viendo dentro del patrón de eterna complacencia, hay algo que no está funcionando bien. Debes poder ser capaz de sentir plenitud constante, y no vacío cuando pasas ratos en soledad. Tu vida depende de ti, y una vez que consigas esa certeza, estarás en condiciones de recibir a una pareja que pueda cuidarte y protegerte, no antes.

Escucha tu voz interior. A veces caemos en patrones de condescendencia, y de una forma u otra nos convertimos en el reflejo de lo que vivimos. Si empiezas a notar que caes fácilmente en la inercia, la dependencia, la tristeza o la rabia, pon tu atención en ello y actúa. No está bien acumular emociones y explotar. Visualiza lo que quieres vivir. Desde el respeto, siempre se puede actuar. Empezarás a abrir caminos para alcanzar la felicidad con tu relación.

Todos tenemos una luz interior y no podemos dejar que se apague. Deja que tu corazón cante y que se abra al placer y al bienestar, porque ese debe ser uno de los principales objetivos de nuestra vida.



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