Cuando tu vida se estanca: 9 acciones para salir adelante

Cuando tu vida se estanca: 9 acciones para salir adelante

Seguramente todos hemos experimentado alguna vez esa sensación de que la vida se ha estancado. Los proyectos no avanzan, incluso quizás ni tengas proyectos. Las relaciones van de mal en peor. Las finanzas hacia abajo, y no encuentras desde dónde activar tu motivación para cambiar ese estado. En cualquier aspecto de la vida puede aparecer la traba, el estancamiento, unas formas de estar inhabilitado para seguir avanzando.

También sucede dentro del ámbito del trabajo, cuando vemos que las cosas no salen como nos prometieron, o como las habíamos imaginado: en este último punto influyen mucho tus expectativas.

El resultado es la decepción, frustración, y una sensación de estar en “caída libre” a merced de lo que nos depare el destino.

• Un programa de nueve pasos

Más allá del momento en el que estés, podemos volver a encauzar los aspectos en los que te sientes estancado, para darle nuevo impulso a tu vida.

Estas nueve acciones concretas, sencillas y específicas te ayudarán a lograrlo. La invitación es a que lo hagas a modo de ejercicio, a tu ritmo, aunque recomiendo especialmente que te pongas un plazo, ya que en época de estancamiento tendemos a procrastinar y no tomar acción inmediata.

¿Por qué hay que poner un plazo? Porque es una de las formas en que le estarás indicando a tu parte inconsciente que debe moverse para ayudar en este proceso. Si no lo haces, es muy probable que sigas estancado. Por eso, por más que no sepas hacia dónde ir cuando estás así, el mínimo paso hacia adelante que des es de gran valor para empezar a cambiar las cosas.

Aquí, los nueve pasos para superar el estancamiento:

1. No fuerces las situaciones. A veces no hacer nada es lo mejor que puedes hacer. En la sociedad actual está sobrevalorada la acción y el resultado. Si bien son grandes motores para el hacer, a muchas personas les sirve de excusa ideal para ocultar lo más valioso: el ser. Entonces, si estás estancado, si hay procesos que no avanzan (dependan o no de ti), si esperas un resultado y no llega, más allá de movilizarte para que las cosas sucedan, no las fuerces. Lo que sí te sugiero es que mantengas viva dentro de ti esa imagen mental y emocional interna de ese objetivo o logro, para que permanezca trabajando en niveles sutiles de consciencia. Ten por seguro que se va a manifestar a su tiempo, si es lo conveniente.

2. Redefine el horizonte. Toma conciencia del estado actual, su origen, raíz, motivos. Esta fase te permitirá mirarte desde otra perspectiva más allá del momento de estancamiento. Para lograrlo, necesitas observar profundamente en tu interior, y separar hechos de resultados. Así podrás mirar con tu sabiduría natural dónde estás, de dónde puede provenir el estado de parálisis en que te encuentras, y, sin hacer nada, reconocer los motivos e ir a la raíz del asunto. Las cosas se transforman cuando lo hacemos de raíz: lo demás son parches.

3. Rompe la rutina. Retoma de a poco con un plan. Mientras haya aspectos estancados, es deseable que puedas salir de lo que haces habitualmente para activar otros circuitos cerebrales que desencadenarán nuevas respuestas. El estancamiento trae como consecuencia que la ruta de neuronas se haya acostumbrado a hacer siempre lo mismo; entonces, si cambias el comportamiento rompiendo la rutina de alguna forma apropiada y que te produzca placer, verás cómo empiezas a sacudirte por dentro. Es posible que así puedas retomar de a poco algún plan u objetivo que te estimulará aún más.

4. Haz una lista de anhelos. Los anhelos se manifiestan desde adentro hacia afuera. Aprovecha este tiempo para escribir con todo detalle aquello que quieres lograr. Puedes inspirarte haciendo un mapa del tesoro con fotos de esas experiencias, sensaciones, emociones, incluso cosas que quieres tener más en tu vida. Escribe la fecha. En el centro coloca una foto tuya, y, alrededor, esas representaciones de deseos y anhelos. Trabaja con esta lista o con el mapa de anhelos cada día, observándolo y sosteniéndolo en tu mente. Te invito a probarlo: funciona.

5. Observa tus emociones. Otro registro fundamental para salir del estancamiento es reconocer las emociones. De su forma de gestionarla depende directamente la velocidad en que abandonarás ese estado limitante. Necesitas identificar qué sientes exactamente, incluso si lo percibes en algún lugar físico en particular.

6. Pon atención al lenguaje que estás utilizando. Muchas situaciones de estancamiento provienen de la manera en que estás comunicándote con los demás, y contigo (tu autocharla interna). El lenguaje crea estados de conciencia a través de los pensamientos; y estos, los resultados concretos. Si utilizas muchas palabras limitantes, como el “no sé”, “pero…”, “es que…”, “no me lo merezco”, “esto no va a resultar”, es posible que allí radique parte del estancamiento en el que estás.

7. Reconecta con vínculos esenciales. Por más que te sientas trabado en el callejón de la vida (parece una canción de telenovela), siempre hay personas especiales alrededor que permiten recobrar el sentido y darte fuerzas para seguir adelante. Es hora de contar con ellas.

8. Pide feedback. Se trata de que otras personas que te quieren y conocen bien te den su retroalimentación (que no es lo mismo que una opinión). El feedback es información que puedes utilizar para encontrar el sentido del estancamiento en el que estás, sus motivos o cualquier otro dato que te ayude a esclarecer. La clave es que lo pidas; lo recibas sin enojarte (independientemente de lo que diga la otra persona), y que sepas que, en definitiva, es su visión de las cosas. En tu caso, sugiero que te coloques en la posición de recibir esa información y ver si tiene sentido para ti. Eso es todo.

9. Haz una lista de gratitud. Así como habrás hecho tu lista o proceso de anhelos, sugiero con mucho entusiasmo que diariamente hagas tu listado de cosas, personas, situaciones y vivencias por las que estás agradecido. Por más que estés pasando un momento de estancamiento en la vida, hay mucho para reconocer y agradecer. Empieza por lo cotidiano: ¿tienes un lugar donde dormir?, ¿comida?, ¿puedes asearte?, ¿tienes alguna persona que te quiere de verdad? Y así seguirías. El poder de la gratitud es inmenso y funciona mejor aún si puedes tomar conciencia de que la traba actual viene a enseñar algo que, hoy, no puedes ver, aunque sí tendrá sentido cuando recuerdes este momento en perspectiva.

Imagen de Renee Gaudet en Pixabay



Deja tus comentarios aquí: