¿Cuánta libertad hay que dar a los adolescentes?

¿Cuánta libertad hay que dar a los adolescentes?

Para criar a nuestros hijos hay que “tocar por oído”, porque esto lamentablemente no lo enseñan en la universidad. Así que la respuesta no es absoluta: depende. Hay padres que piensan que sus hijos son muy inmaduros, y que por eso no les puede dar tanta libertad. La verdad es que lo pueden estar enfocando al revés: sus hijos pueden ser inmaduros justamente porque se les ha dado poca libertad.

Si tienes dudas con respecto a cuánta libertad darle a tu hijo(a) adolescente, sigue leyendo. Estos consejos son para ti.

Establece límites razonables, pero haz que se cumplan: puedes hablar y negociar ciertos “privilegios” con ellos, como la hora de la llegada a casa, el uso del automóvil y de los dispositivos electrónicos, etc. Sé razonable y flexible, pero aclárales que son privilegios y no derechos. Si el chico o la chica incumple las normas, no lo ignores y retira el privilegio por un tiempo para que aprenda que para mantenerlo debe cumplir con lo establecido.

Encuentra el equilibrio perfecto: nadie mejor que tú conoce a tu hijo(a), así que no le des una libertad excesiva para que haga cosas indebidas o para las que no está preparado física, mental y emocionalmente. Pero tampoco intentes controlarlo de forma rígida porque estarías saboteando el desarrollo de su confianza en sí mismo, independencia e identidad. No es lo mismo darle permiso para teñirse el cabello de azul (algo temporal y aceptable) que para hacerse un tatuaje (permanente). Ellos necesitan oportunidades, e incluso cometer errores, para aprender, madurar y entender que los actos tienen consecuencias, positivas o negativas.

Aumenta la libertad gradualmente: solo si el adolescente demuestra que es digno de la confianza que estás depositando en él/ella. Si te dice que va a estar en un sitio determinado, entonces, tiene que estar allí y localizable, y tal vez la próxima vez le des permiso de llegar un poco más tarde. A través del refuerzo positivo, demuéstrales que cada vez que se porten bien los soltarás y flexibilizarás más las normas.

Oriéntalo, sin tratar de controlarlo: los adolescentes deben saber que pueden hablar –de cualquier tema– contigo, y que pueden acudir a sus padres para resolver sus problemas o dudas. Si tu hijo es honesto contigo y te dice la verdad, tú debes ser comprensiva, entenderlo y orientarlo sin juzgarlo o controlarlo. En vez de decirle qué hacer, pregúntale qué considera sería lo mejor, y razona con él/ella sobre las ventajas y desventajas de cada acción.

Por último, recuérdales que, aunque no estés allí junto a ellos, su prioridad debe ser siempre mantener la salud y la seguridad.

Imagen de natureaddict en Pixabay



Deja tus comentarios aquí: