¿Cuánto has crecido este año? 

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Para un escritor es fácil sacar los deseos y anhelos reprimidos en el corazón y plasmarlos en una hoja, sea que la vayan a leer o quede guardada en el olvido, siempre es gratificante mostrar las historias del alma y plasmar los anhelos del corazón, uno de los temas que se atraviesa de costado a costado es la educación.

Muchas veces hemos escuchado que la educación es la que determina una nación.

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En múltiples oportunidades una de las frases más comunes de nuestros padres era: “[email protected] estudie para que sea alguien en la vida”, en otras ocasiones los padres solían decir: “[email protected] podrán quitarte todo menos lo que aprendiste, la educación es lo único que nos queda”.

No importaba el esfuerzo que hicieran las familias, la educación era determinante para el triunfo del núcleo familiar, era la única garantía de aprender y que no olvidáramos en el camino lo aprendido. En otras palabras de Benjamín Franklin: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.

Durante años el estudio fue negado para muchos, sobre todo aquellos de bajos recursos y pocas oportunidades, para lo que sí podían hacerlo, el estudio era una obligación familiar que mantendría el “Estatus”, por lo tanto en determinados momentos se convertía en una obligación.

Una de las personas que más admiro por su determinación de aprender cada día, señaló: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

Durante años los educadores influyeron en el rechazo al aprendizaje

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Sus técnicas de enseñanza fueron las mismas durante varias décadas, convirtiendo el crecimiento intelectual en un proceso aburrido y tedioso. Por lo que Horace Mann afirmaba que: “El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío”. Era una tarea perdida tratar de enseñar sin inspirar y es por ello el alto índice de deserción escolar en algunas décadas.

En otras ocasiones el “Clasismo” determinó que la educación fuese odiada por los más desposeídos, no porque fuese mala, sino por la mala manera en que quienes mantuvieron la educación la usaron en contra quien no podía ingresar a un aula magna. La ignorancia en este caso no era de quien no estudiaba, sino de los que no permitían que “esos” sin recursos estudiaran.

Confucio declaró “Donde hay educación no hay distinción de clases”. Un pueblo “Verdaderamente” educado sería capaz de generar una sociedad igualitaria, sin clases, en donde hablar de Ingeniería espacial o de arte contemporáneo no fuese exclusivo de un grupito, sino fuesen temas de cultura general en las plazas y los medios de transporte público.

Nuestro modelo educativo erróneo nos engañó durante años, haciéndonos pensar que educar o hablar de educación era un tema exclusivo de doctores o PhD sin entender que para poder llegar a ese nivel debíamos tener alumnos que enseñar. ¿Cómo tener doctores sino no tenemos personas en los postgrados? ¿Cómo tener magister sino tenemos licenciados e ingenieros? Y peor aún ¿Cómo tener profesionales sino tenemos alumnos?

¿Recuerdas tus días en la universidad? Cómo olvidar cuando un profesor en clase, en medio de 40 personas, a voz alzada decía: “Bachiller, deme su respuesta”, con un tono despectivo, mostrando que el conocimiento era de su propiedad y que por “misericordia” estaba transmitiéndotelo.

“Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más”…

Educación

Cuantas veces no escuchaste; “Repita hijo, repita, no importa que no entienda; repita”…Creímos de manera errada que la educación era solo eso, sacar máxima nota en un examen sin importar como lo lográramos. Kung FuTse manifestaba que Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar y así era nuestra educación.

La educación es un acto sublime, va más allá de los creemos y lo que alguna vez en la vida nos hemos imaginado. Gabriela Mistral afirmaba “La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a dios”.

Nunca dejaremos de aprender “la educación empieza con la vida, y no acaba sino con la muerte”, decía Martí, a lo cual agregaría que solo con la educación entenderemos que es la muerte y en que consiste. Para algunos la vida termina al morir, para otros es donde apenas comienza.

Mandela lo entendió y afirmó que La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo, depende de ti cuanto anhelas educarte, es tu decisión cuanto anhelas crecer.

No permitas que la escuela y la universidad interfirieran en tu educación, parafraseando a Twain, si hiciste el hábito de aprender, este te perseguirá todos los días de tu vida. Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.

Tienes una idea nueva, lánzala a la calle, al mundo, y deja que transforme la humanidad, te educaste para eso. Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que la idea triunfa, te animo a generar ideas que transformen nuestro sistema educativo, sigue los pasos de Jean Piaget, de María Montessori, de Helen Adams Keller, de Domingo Sabio y del mismo Jesucristo quienes sin importar lo que dijeran de ellos, generaron ideas que transformaron la humanidad.

Hoy comienza a educar tu vida; seguro te servirá por la eternidad.

Tu amigo, @norbeyrodriguez



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