¿Cuánto poder tiene tu jefe?

Idealmente uno estaría en contacto con su jefe un promedio de ocho horas diarias.

Algunos días un poco más, otros, un poco menos. Pero, ¿qué pasa cuando salimos del trabajo y entre todo lo que empacamos metemos también a nuestro jefe?

Llevarse al jefe a la casa, al gimnasio, al lugar de encuentro con los amigos, e incluso a la cama, afecta notoriamente la salud. Más allá del estrés que ocasiona, estar continuamente rumiando sobre algo que hizo o no hizo nuestro jefe, no solo nos desgasta físicamente, sino que afecta a quienes tenemos cerca.

La situación suele complicarse porque, a diferencia de otras relaciones laborales, el jefe o supervisor tiene un poder especial sobre el empleado. Usualmente es el que paga, el que acredita la experiencia, nos recomienda, nos hace ascender o por el contrario, nos impide ascender.

Sin embargo, la realidad es que más allá del verdadero poder que tenga un jefe, somos nosotros mismos los que le otorgamos el poder de controlar nuestras vidas fuera de la oficina; por comodidad, por miedo, por hábito o simplemente porque necesitamos tener algo con qué mantener ocupada nuestra mente.

Si sientes que tu jefe tiene mucho poder sobre ti, es hora de que tomes cartas en el asunto para que eso no afecte tu bienestar. La primera y más importante medida es dejar siempre a tu jefe en la oficina. Aunque te hayas sentido muy rabioso o herido con tu jefe, una cosa es que lo comentes con alguien al salir por descargar y otra muy diferente es que se lo cuentes a cada persona con la que hablas.

¿Más medidas que puedes tomar? Pon atención a las recomendaciones del psicólogo estadounidense, experto en la materia, Robert Sutton:

  • Trata de determinar por qué tu jefe te parece molesto. Hay muchas razones posibles, pero no caigas en la trampa de pensar que tu jefe es molesto porque te pide que hagas tu trabajo de determinada manera.
  • Mantén los ataques hacia a ti por separado de tu autoestima. Entiende que aunque pueda parecer lo contrario, este comportamiento no es un ataque personal contra ti como trabajador o como persona.
  • Mantén una distancia profesional y limita el contacto con tu jefe.
  • Defiende tu postura e ideas de forma constructiva.
  • Prueba realizar afirmaciones o meditación diariamente para mantenerte tranquilo.
  • Encuentra zonas intermedias. Busca un lugar o un compañero con quien puedas liberar tus frustraciones.


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