¿Cuánto Vale Tu Vida?

El sistema educativo nos forma para trabajar y producir… para otros. En realidad es mucho peor aún: nos pagan solamente por nuestro tiempo, pues muchas veces ni siquiera nos pagan por nuestros talentos, tal como lo indiqué en otro artículo de mi blog. Inclusive los grandes letrados egresados de las escuelas de Negocios de Harvard, se gradúan con el sueño de ser empleados como jefes en una gran empresa multinacional. Una vez dentro de la organización, todo se resume a un horario de trabajo y metas por cumplir, en ese estricto orden, a menos que trabajes en una empresa de la era digital, donde la prioridad es al contrario.

Desde la era industrial lo hemos venido haciendo así, y prácticamente nadie se queja porque nadie lo analiza: vendes horas de vida, te pagan con dinero, y luego compras cosas con el dinero que te pagaron. Al comienzo del mes siguiente vuelves a vender 160 horas de tu vida y con el dinero que recibes pagas todo lo que ya debes. Al final no trabajas por dinero, sino que vendes parte de tu vida a pedacitos, llamado horas, para poder vivir: pagas con una mitad de tu vida para garantizar la otra mitad que te queda.

Nadie se para a pensar en el círculo vicioso en el que está, porque siempre pensamos que podemos hacer las cosas que nos apasionan en otro momento, después, más tarde o mañana. Tenemos una confianza extrema en que tenemos tiempo para hacer cosas en el futuro, y olvidamos que a nadie se le garantiza años de vida en esta existencia. Por ello, aprender a utilizar y valorar nuestro tiempo, es fundamental en las finanzas personales.

Por dinero, muchas personas han dejado de vivir cosas valiosas: acompañar a sus hijos a la escuela, asistir a la reunión de padres, conocer ese lugar que sueñan visitar, cuidar de un ser querido enfermo. Realmente nos perdemos de cosas valiosas mientras vendemos horas de vida por dinero, y luego malgastamos ese dinero en cualquier tontería que a veces ni siquiera necesitamos.

Nadie valora su dinero, porque nadie comprende que eso es tiempo de vida vendido.

Tal vez si viviéramos en un sistema contrario, donde tengamos que comprar horas de vida en lugar de venderlo, donde podamos dimensionar cada gasto en términos concretos de horas de vida y no en términos abstractos de dinero, podamos crear consciencia financiera, decidir educarnos acerca de la manera más inteligente de utilizar nuestro dinero y aprender a tomar decisiones acertadas de compra e inversión.

Afortunadamente, podemos imaginarnos ese escenario claramente a través de la película “El Precio del Mañana” (2011), protagonizada por Justin Timberlake, y que con gusto te recomiendo. Más allá del contexto ciencia-ficción, es una película que nos concientiza acerca del valor que le damos a nuestro tiempo. Puedes tener una clara idea de lo que sucedería, así que no dejes de verla, para que te preguntes y reflexiones acerca de cuánto estás valorando tu vida, y el dinero que estás recibiendo a cambio de ella.

 



Deja tus comentarios aquí: