Cuento hasta 3 y llevo 2

De seguro te ha pasado en algún momento que van más de 10 veces que le dices a tus hijos que recojan su desorden, que se bañen o que no hagan tal cosa y ellos siguen sin obedecer. La desesperación y frustración crece cuando compruebas que no te hacen caso.

Algunos niños necesitan advertencias muy directas y firmes para que sepan que estás hablado en serio. Otros niños hacen más caso cuando se utiliza una voz suave y delicada y en vez de advertencia solamente le indicas su actitud equivocada. 

Sólo tú sabes lo que tus niños necesitan.

Mi hijo tiene un carácter muy fuerte, y no niego que yo también. Las veces que lo regaño es porque hubo una falta grave que no debe volver hacer, mi tono de voz es fuerte, directa y el uso del conteo (hasta ahora) me ha funcionado perfectamente.  

Cuando le digo cuento hasta 3, estando en el 2, enseguida entiende que debe centrarse. Con el tiempo he comprendido que debo transformar el regaño en una actitud reflexiva. Y se que cada día aprendo con mis errores. Los regaños no le gustan a nadie, pero en ocasiones son necesarios. 

El objetivo es que al reprenderlos los niños sepan que no pueden hacer todo lo que quieran. Hay formas y maneras de regañar. Por medio de la disciplina, les vamos enseñando desde pequeños las lecciones más importantes de la vida, tales como expresar sus emociones, controlar su conducta, respeto como fundamento, etc. 

Luego de varias búsquedas encontré tips que nos pueden servir como guía a la hora de tomar una acción represiva con nuestros hijos.

  1. Cuidar el tono y volumen de voz. Debemos controlar la forma de expresarnos al corregir a nuestros hijos. Si nos dejamos llevar por la impulsividad, explotamos y le gritamos, no lo comprenderán ni cambiarán de conducta. Cuanto menos emocional sea la reacción y actitud más caso harán.
  2. Ofrecer alguna alternativa. En muchos casos resulta más útil llamar la atención del niño con otro sentido, proponiéndole que realice una actividad estimulante y diferente a la que está haciendo, en lugar de decirles frases negativas como «no debes, no hagas, no digas», las cuales de tanto usarse terminan por desgastarse y perder su efecto. 
  3. Buscar el momento oportuno. Hay que esperar a que haya tranquilidad y receptividad para que asimilen la información que vamos a darle. Nosotros también debemos estar en calma para que la conversación no termine en pelea.
  4. Hay que decir claramente el motivo del regaño.
  5. El respeto es muy importante. Decir las cosas sin lastimar al otro. 
  6. Mantener un excelente nivel de comunicación con nuestros hijos para que siempre tengan la confianza de que cuentan con nuestro amor y apoyo.

El regaño es una herramienta para corregir, educar y tratar de establecer normas de conducta. Es otro momento para formar el carácter de nuestros hijos. El mensaje apropiado debe ser: «Tú eres aceptado y amado, pero esa conducta no” .



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