Cuida tu espalda mejorando tu postura

Cuida tu espalda mejorando tu postura

Ante la gran cantidad de horas a la semana que pasamos sentados en un escritorio, es de vital importancia mantener una buena postura. Y no solamente mientras estamos sentados, al caminar, al hacer deporte. Nuestra columna vertebral es el eje de nuestro cuerpo, y mantener su buen estado es crucial para el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Fuimos diseñados para el movimiento dinámico. No permitamos aceptar con naturalidad un dolor de espalda. Te presentamos cinco maneras de corregir tu postura o, en el caso de que todo vaya bien, para evitar salirte de ese carril.

Toma conciencia de tu postura. En la medida en que te mueves durante el día, bien sea caminando, subiendo escaleras, haciendo ejercicio, es de suma importancia “saber” cómo está nuestra espalda. Debemos sentirla, saber qué es lo que nos permite movernos. Una buena postura favorece nuestros sistemas respiratorios y digestivos, entre otros.

Cuidado al sentarte. Tus caderas, rodillas y pies deben estar en posición de 90 grados. La silla que utilices debe proveer apoyo a tu baja espalda, y debes buscar una distancia adecuada de tu zona de trabajo o escritorio. Los humanos funcionamos como un todo: si hay algo fuera de orden, no solamente tendremos dolor en esa área, sino que otras partes del cuerpo empezarán a trabajar para compensar, quitando atención a las funciones para las que están diseñadas.

Cuidado con tu el estrés. Nuestro cerebro reacciona ante las señales que recibe. Cuando esta señal es el llamado estrés, el cuerpo se prepara para pelear: tensión muscular, disminución del fluido sanguíneo digestivo para prepararse y pelear. La tensión muscular prolongada puede traducirse fácilmente en dolores de espalda.

Haz ejercicio. Si eres de los que no ceden ante la pereza, todo bien. Si por el contrario eres el campeón de la resistencia ante el ejercicio, te toca cambiar hábitos a menos que desees habituarte a vivir con dolores. Los músculos tonificados funcionan como un perfecto sostén para nuestros huesos y sistema digestivo.

Estírate. Sobre todo después de trabajar o al llegar a la casa. Hazlo con atención y lentamente: las piernas, las caderas, la baja espalda, los brazos el cuello. Sintiendo cómo se van despertando lentamente. Prácticas como el yoga pueden ser de valor incalculable para tu cuerpo y tu mente.

De nuevo: tu cuerpo es más sabio de lo que piensas. Siempre te está enviando mensajes de alerta cuando algo va mal, y es tú responsabilidad actuar consecuentemente y establecer cambios o mejoras en tus rutinas para llevarlo a un lugar sano y de bienestar.



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