Cuidado con las dietas hiperproteicas

Cuidado con las dietas hiperproteicas

Si hay algo que siempre ha estado influenciado por el contexto social y cultural es nuestra conducta alimentaria. Actualmente existen diversas tendencias en lo que a nutrición se refiere, por lo que establecer pautas al respecto es realmente complejo. Vale destacar que esta también se afecta por factores genéticos y ambientales.

Antes de entrar en el tema debemos decir que a través de los alimentos obtenemos los nutrientes. Estos son las sustancias que nos proporcionan la energía y nos permiten la formación y renovación de los tejidos del organismo. Otro concepto a definir es kilocalorías que se refiere a la unidad de calor que se utiliza para medir la cantidad de energía que tiene un alimento o que consume el cuerpo.

Todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo y que no puede fabricar por sí solo los obtenemos a través de una dieta equilibrada. Estos son:

El agua

Hidratos de carbono

Proteínas digeridas

Grasas digeridas

13 vitaminas

20 minerales

Lo ideal es tomar entre 1.5 a 2 litros de agua al día en promedio, dependiendo por supuesto de que tan intensa pueda ser nuestra actividad física. El porcentaje de los tres grupos básicos de alimentos debería ser 50% carbohidratos, 30% proteínas y 20% grasas. Tanto los carbohidratos como las grasas aportan 4 Kcal. por gramo. Las grasas aportan 9 Kcal. por gramo.

Las proteínas son el nutriente más utilizado por nuestro cuerpo en diversas funciones: construyen tejidos, hormonas, anticuerpos, músculos, transportan sustancias y reparan. ¿De donde obtenemos las proteínas? Las del reino animal de los huevos, leche y carnes (rojas, pollo, pescado). Las de origen vegetal en el arroz, el tofu, legumbres y seitán. No hacen falta grandes dosis de proteínas para cubrir las necesidades del cuerpo humano. Para una persona adulta sana basta con menos de un gramo de proteína diaria por kilogramo de peso. La mitad debe ser de origen animal y la otra de origen vegetal.

Cuando se consumen muchas proteínas se produce una sobrecarga de los riñones que deben eliminar el excedente de urea que circula en sangre. También se necesita eliminar el exceso de nitrógeno y para ello se necesita agua y calcio. Esto podría favorecer la desmineralización precoz de los huesos que puede llevar a una osteoporosis severa. El exceso de ácido úrico producto de la degradación de las proteínas puedes terminar en el padecimiento de gota por acumulación de sales de urato en el riñón, articulaciones y otros tejidos blandos.

Por otro lado, generalmente las proteínas de origen animal siempre van acompañadas de una gran cantidad de grasas saturadas lo cual puede contribuir a elevar el colesterol LDL (malo). Últimamente están de moda dietas con bajo porcentaje de carbohidratos y gran cantidad de proteínas. Esto puede conllevar a la formación de cuerpos cetónicos similar a los que se producen en ayunos prolongados. La cetósis produce una serie de trastornos secundarios como lo son sensación nauseosa, pérdida de apetito, halitosis, cefalea, mareos e insomnio.

Algunos estudios cuestionan la inocuidad del consumo exagerado de proteínas, como el efectuado por la doctora Antonia Trichopoulou, que registró la alimentación de casi 23.000 adultos durante 10 años, y demostró que seguir dietas hiperproteicas y pobres en hidratos de carbono de forma prolongada está asociado a una mayor mortalidad.

Es así que, al momento de elegir una dieta, siempre debe acudir a un licenciado en nutrición o médico nutrólogo quien se encargará de elaborar un régimen dietético equilibrado e individualizado según la talla, el peso y la actividad física.



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