Cultiva la paciencia

Mantener la calma ante las situaciones que tienen un impacto negativo en nuestra rutina diaria suele ser complicado, ¿o no?

Veamos unos ejemplos: ¿recuerdas la sensación de angustia que oprime el pecho cuando estás esperando un mensaje importante que no llega? ¿O la molestia de tener que esperar largas horas atascado en el tráfico? Otra forma común de perder la paciencia es con nuestros hijos cuando no nos prestan atención y, por supuesto, la pareja, cuando no hay forma de ponernos de acuerdo en las decisiones.

La paciencia es un arte, una disciplina que se practica y un don que se cultiva. Para ser paciente no basta solo con desearlo. Es una técnica que se va perfeccionando con el tiempo y la experiencia.                  

Si sueles perder la calma recurrentemente, tenemos algunos consejos sencillos para ti:

  1. Respira: la respiración te ayudará a dominar la ira y a pensar mejor antes de actuar. Recuerda que este proceso te permite liberar tensiones y responder mejor ante las situaciones que te afectan.
  2. Piensa antes de hablar: tener paciencia no significa tragarse las emociones. Sin embargo, necesitas tomar el tiempo para organizar mejor tus ideas y luego dejarlas salir. Muchos malentendidos ocurren cuando no nos damos la oportunidad de pensar en las consecuencias que tendrán nuestras palabras antes de hablar.
  3. Practica la empatía: si es una persona quien te hace perder la paciencia (sea tu hijo, tu pareja, o tu amigo) haz lo posible por ponerte en sus zapatos. Controla tu ira y conviértete en tu interlocutor por un par de minutos. Ya te dimos algunas técnicas
  4. Busca soluciones: ¿hay forma de cambiar lo que te molesta? ¡Actúa! Si no, mantén la calma, respira y espera a que la tormenta pase.

Y tú, ¿qué haces para no perder la paciencia?



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