Cultivar la esperanza activa

 “Los límites de los sueños están en la mente…, el poder de lograrlos está en el corazón”

En el hemisferio Norte desde la más remota antigüedad, el solsticio de invierno era el momento de los grandes festejos por el Nacimiento del Sol y con él también el renacer de la ‘Esperanza’, el significado de supervivencia y fertilidad. De manera sistemática todos los pueblos pasando por los griegos, romanos, indios y persas celebraban al astro divino, Dios arcaico conocido con diversos nombres hasta que el Cristianismo, y luego el Catolicismo, lograron finalmente en el siglo IV, asociar la fecha con el Nacimiento de Jesús. La mejor conclusión presentada fue la de San Agustín, quien dijo algo así como: ¿Por qué en lugar de adorar al Dios Sol, no adoramos a quien creó el Sol?

chica_ventanaEn todo caso, la referencia viene para ilustrar la importancia de la ‘Esperanza’ la cual renovamos cada Navidad. Quiero hacer referencia a los estudios realizados por mi admirada colega Nancy María Romero, «Esperanza: sustento vital y competencia para el crecimiento”, el cual aparece en el libro “Psicología positiva, estudios en Venezuela”.

La doctora Romero forma parte del grupo de investigadores de larga experiencia y reconocidos a nivel internacional localizados en Mérida, Venezuela, quienes nos llenan de orgullo a todos los que nos orientamos hacia la comprensión de los procesos de Motivación, ella define a la ‘Esperanza’ como un sustento de vida, una orientación hacia las metas e ilusión, una disposición psicológica con componentes cognitivos y emocionales que alimenta y mantiene a las personas, pero que al mismo tiempo, le permite crecer cuando se percibe que las acciones personales pueden cambiar el rumbo a seguir para lograr los resultados deseados.

Muy interesante es su análisis de cómo en las culturas anglosajonas el término «esperar» tiene diferentes verbos para distinguir lo que es esperar algo, aguardar y tener esperanza en la ocurrencia de algo, se distingue “wait”, del “hope” y del  “expect”, lo que sin duda disminuye las confusiones que ocurren en español donde usamos el “esperar” para todos los significados. Las investigaciones le llevan también a la evidencia de una diferencia entre dos variables que son complementarias, las cuales denominó Esperanza Activa y Esperanza Pasiva, que a su vez están relacionadas con la anticipación por los resultados y el crecimiento personal. Adversidad, salud y calidad de vida.

Por su parte, en su libro “Construyendo la esperanza” la Dra. Romero dice: «La esperanza es una disposición motivacional basada en la creencia de que los resultados deseados ocurrirán porque son evaluados por las personas como importantes y posibles aunque sean inciertos. Es activa cuando la persona cree que los resultados serán logrados por medio de sus acciones organizadas y sistemáticas, y pasiva cuando la persona espera que los resultados ocurran solo porque son importantes y posibles para ella.

camino_senderoA los fines prácticos me hace recordar a la nana de mi mamá que les decía: «’Tá bien, yo prendo la vela a la chinita, pero vos tenéis que estudiar», es decir: no te preocupes sino ocúpate, o: «A Dios rogando y con el mazo dando». En definitiva, no puedo más que estar de acuerdo con el párrafo final de la Dra. Romero, “La Psicología debe contribuir a mejorar la calidad de vida y desarrollar las competencias positivas, los recursos y fortalezas que llevan a las personas a construir un mundo mejor, una ciencia estimuladora para generar mundos saludables y felices”.

 



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