Curiosidad: una de las cualidades esenciales para tener más éxito

Ser curioso es una cualidad que, por siglos, ha sido devaluada: se la asocia con las personas metiches, que quieren saber de todo. Las cosas cambian y, actualmente, es una de las más requeridas para insertarse o desarrollarse laboralmente.

La curiosidad es algo que traemos desde que nacemos. Los bebés captan, perciben y empiezan a interactuar con su entorno a partir de la experiencia y de querer saber más. La edad de los “¿por qué?” es otro ejemplo, y, cuando se empieza el proceso de educación formal, se convierte en una aliada para el desarrollo de las habilidades de todo tipo.

Diversos estudios sobre el comportamiento humano, como los de Infojobs y del Foro de Davos, afirman que los trabajadores curiosos tienen un desempeño mayor a la media.

Aquellos que mantienen una actitud entusiasta, de proactividad para conocer acerca de nuevas tareas, procesos y métodos, desarrollan una capacidad mayor de sinapsis cerebral para combinar información diversa y hacer que esta genere un resultado superador.

También se ha demostrado que una persona curiosa, por el simple hecho de serlo, aprende más rápido cuando enfoca bien su energía en un tema determinado. Esto sucede porque le dedica un mayor poder de atención, foco e intención. Al producirle un intenso placer y satisfacción, incorpora esos conocimientos a mayor velocidad.

9 rasgos de las personas curiosas

1. Tienen una mente más abierta a nuevos estímulos
2. Dispuestas a experimentar cosas nuevas; combinar fórmulas conocidas y producir un nuevo resultado.
3. Evitan prejuzgar: saben que el logro final es consecuencia de un proceso.
4. Priorizan lo importante por sobre lo superfluo. Pueden visualizar caminos más veloces para alcanzar objetivos.
5. Hacen foco más rápidamente. Cuando el tema les interesa, la curiosidad se encarga de dirigir su atención hacia lo que sea de utilidad.
6. Le interesan una variedad de temas. Leen, escuchan e intercambian opiniones, monitorean temas de su interés usando la tecnología y prestan atención a su intuición.
7. Son hábiles para conectar información diversa (“unir los puntos”, como decía Steve Jobs).
8. Flexibilizan paradigmas con mayor rapidez que la media. Pueden reconocer cuando están siendo reactivos en vez de proactivos, basados en esquemas que quizás ya no les sean útiles en el presente.
9. Reconocen creencias limitantes, y se animan a traspasarlas. Este proceso es fundamental para dar espacio a su espíritu curioso.

La curiosidad y las profesiones

La palabra «curiosidad» proviene del latín curiositas y significa «deseo de saber». Sus componentes léxicos son: cura (cuidado, esmero, inquietud, ocupación), más el sufijo -dad (cualidad).

En el mundo laboral hay profesiones que se asocian más frecuentemente con la aplicación de la curiosidad como herramienta habitual de desempeño, como es el caso del arte, la publicidad, el marketing y la educación.

Sin embargo, el desafío de las organizaciones es despertar el espíritu curioso en procesos rutinarios, puramente operativos. ¿Se puede lograr? Sí: la respuesta es lo que se denomina el liderazgo inquieto.

Independientemente del lugar, tarea o posición que ocupe una persona, siempre es posible ser curioso. Por caso, hay muchos ejemplos de reuniones de creativos de publicidad, donde aparece la señora del servicio de limpieza, hace un aporte, ¡y allí estaba la respuesta!

También conozco cientos de casos de colaboradores de empresas donde he entrenado equipos, en los que las personas que están más atentas y dispuestas con su actitud y cierta hambre de curiosidad llegan más rápido a ser ascendidos. Por el contrario, aquellos que se limitan a hacer solo lo que les dicen —o por lo que les pagan, ni más ni menos— , tienden a permanecer estancados en su cargo, sin visos de crecimiento.

• 5 formas de estimular la curiosidad, propia y en un equipo:

1. Ser humilde para aceptar las diferentes visiones de las cosas.
2. Comprender que siempre hay algo nuevo para aprender, y animarse a hacerlo.
3. Asumir el reto de implicarse en algo totalmente desconocido una vez a la semana, para adquirir cierta destreza y conocimiento en la materia.
4. Consumir materiales de todo tipo por fuera de los gustos personales.
5. Participar de charlas, debates y reuniones alejados de los temas habituales: aprender a escuchar a quienes ya conocen de ciertas cosas, puede despertar la avidez y curiosidad por conocer más sobre otros campos.

Como vemos, el límite siempre es autoimpuesto. Solo si se quiere, se puede.

Lo fundamental es tener presentes los beneficios que trae el ser curioso: ayudará a resolver problemas complejos más rápidamente, tomar decisiones en tiempo récord, y aplicar el conocimiento natural —intuición, sensaciones, “escuchar las tripas”— como estrategias complementarias para crear una nueva experiencia de conocimiento. Esto se da siempre que te abras a lo nuevo y seas curioso en todo momento.

Como decía Einstein: “La mente es como un paracaídas: solo funciona cuando se abre”.

Imagen de Arek Socha en Pixabay



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