Día del perro callejero

Que cada último domingo del mes de julio veamos a grupos de personas en las calles ofreciendo de comer, llevando agua, bañando y dejando comida, dando unas palmadas cariñosas a los perros de la calle, se ha ido constituyendo de a poco en tradición.

Surgida de Facebook hace unos 4 años, la iniciativa pretende concienciar a la mayor parte de la población acerca del drama que representa vivir en la calle. No importa cuál sea la especie, todos tenemos derecho a un lugar bajo el sol, un sitio nuestro que nos brinde protección de la lluvia, donde dormir tranquilos, que nos permita guarecernos, una cueva –diríamos en la naturaleza- donde la manada descanse tranquila; un espacio –diremos en esta naturaleza urbana- que proteja y cobije a ese individuo que vaga en busca de sustento diario.

Como toda iniciativa con regularidad anual, podríamos decir en su “contra” que un día al año no es suficiente para ayudar, para intentar recoger animales y esterilizar; para dar amor… que después de un año de abandono un día único no es más que un símbolo y eso es verdad, pero también lo es que no somos más que símbolo y lenguaje, según Oscar León dixit (UCV). Y es que este universo-mundo está hecho de símbolos. En ellos encajamos los valores: el amor, la civilización, el bien, el mal, y si un solo día es poco, ningún día es menos.

Que comience de a día entonces, porque la “salvación” es por individuo y de uno en uno vamos sumando muchos y de pronto se “salva” una especie. Pues de a uno, salgamos el domingo con comida para el perro de la cuadra; dejemos un pote con agua en la esquina: un sujeto gatuno, perruno, un ave la agradecerá. Que si el agua va acompañada de protección, de esterilización, de adopción será más benéfica. Ampliemos el espectro de nuestros individuos a beneficiar. No nos quedemos nada más en los perros de la calle.

El gesto de darle algo a alguien enaltece a quien da y ayuda a quien recibe. Más que un día de animal callejero deberíamos celebrar poblaciones de cero abandono, cero reproducción indiscriminada; cero maltrato, ¡cero!. Y quiero creer que lo lograremos, que nuestros países, todos, lograrán el supremo bien de respetar la vida de nuestros hermanos menores, como les llamó el alma Grande de la India, Mohandas Gandhi.

Este fin de semana en Chile, México, Colombia, Venezuela habrá jornadas de ayuda. Para los proteccionistas todos los días son del animal de la calle, su razón de ser es esterilizar a aquel que llegó al callejón del trabajo, o al que se cruzó en el camino vía al mercado, buscarle un hogar de tránsito definitivo, fomentar las adopciones, colaborar en ubicar a animales extraviados.

Para los amantes de los animales el día del animal callejero es todos los días cuando llega a su casa y se encuentra a su mascota protegida y da gracias por tener la experiencia de vivir juntos, o quien no tiene animales pero los respeta profundamente; para los veterinarios y auxiliares el día del animal callejero es cada hora en que auxilian a un animal; para el animal, su día no es el último domingo de julio, sino ese en el que nosotros con mano cálida lo llevamos a casa, le proporcionamos consuelo y le ayudamos a vivir con la dignidad que la civilización debe a sus habitantes.

Recordemos que no se es callejero, se está en la calle… que ser callejero no es un destino, es una condición. A la calle se llega por múltiples vías: el abandono, el extravío, la desidia, la irresponsabilidad, la falta de políticas públicas… Siempre hay otra cara y esa la muestran los proteccionistas, rescatistas, animalistas de todo el mundo con sus gestos que son sin duda alguna, multiplicadores de conciencia y sembradores de un futuro que promete vidas…

Con mi admiración para cada uno de ellos…

Nota: Busquemos en las redes sociales en cada una de nuestras regiones los lugares donde se estarán haciendo jornadas de recolección de insumos, jornadas de alimentación, baño, paseos en albergues y únete.



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