Dar gracias y estar agradecido

¿Son la misma cosa? A simple vista pareciera que sí. Que son dos formas distintas de referirse a lo mismo. Dar gracias y estar agradecido tiene que ver con reconocerle a otra persona, o a nosotros mismos, alguna acción o manifestación que valoramos positivamente. Pero si prestamos atención a los detalles, hay una diferencia sustancial y sutil a la vez. Entenderla es una clave para tejer mejores relaciones.

En días pasados escuché a Daniel Jiménez en una presentación del seminario Gerencia que Inspira. Daniel es especialista en gerencia del talento humano, facilitador de procesos de aprendizaje y un enamorado de la sabiduría ancestral de los grupos indígenas, además de excelente orador. Fue él quien lanzó la pregunta ¿Creen ustedes que es lo mismo dar las gracias a estar agradecido?

Y por supuesto, todos los asistentes nos lanzamos por diversos caminos para encontrar similitudes y diferencias. Algunos de ellos, realmente enrevesados.

Mujer agradecidaPero Daniel nos hizo ver un ángulo tan sencillo como interesante: cuando damos las gracias estamos cerrando una relación. Cuando estamos agradecidos, la mantenemos abierta y en movimiento.

¿Qué sucede cuando alguien nos atiende, nos acerca algo que requerimos o nos sirve un café? Le damos las gracias. Y según el razonamiento de Daniel, allí termina el intercambio. Por favor. Como no. Muchas gracias. De nada. Y después cada quien a lo suyo.

Pero si en lugar de “dar las gracias” vamos un poco más allá y estamos agradecidos de forma auténtica y profunda, no queremos que esa relación se termine. Buscamos la manera de extenderla para mantener esa energía circulando. ¿No es esta una manera más positiva de reconocerle a nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros amigos o a la vida misma lo que nos ofrecen a cada instante?

De nuevo, si lo pensamos bien, no es un detalle de lenguaje. Es un asunto de actitud y disposición a conectarnos con todo aquello que nos rodea.

Aunque si es por jugar con el lenguaje, pienso que mejor que dar las gracias es usar el verbo agradecer en gerundio. Así podemos vivir agradeciendo, lo que trae como consecuencia que mantenemos abiertas todas las puertas para seguir dando y recibiendo a manos llenas, en todo momento.

Por eso creo que Daniel tiene razón. Mejor que dar las gracias es estar agradecido, o si lo prefieres, vivir agradeciendo.

Y tú ¿cómo la ves?



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