Dar Gracias

De todas las tradiciones norteamericanas que conocemos en Occidente creo que la más hermosa y auténtica es el “Día de Acción de Gracias” o “Thanks Giving Day”. Su valor  trasciende  las barreras idiomáticas e históricas y puede servir de lección a todas  las personas independientemente de su nacionalidad, idioma, nivel educativo o estatus social.

Dedicar un día al año para agradecer a Dios y a la Vida por los bienes, la salud, la prosperidad obtenida o cualquier otra bendición recibida es un acto de justicia, humildad y bondad. Una forma de reconocer la fragilidad humana, la necesaria interdependencia entre los hombres, Dios y el Planeta, la fuerza del amor y el compartir y el influjo positivo de la Fe en la existencia de los seres humanos.

Más allá del consumismo y la frivolización de la fecha en la que puedan incurrir algunas personas, considero que dedicar un día y un espacio de tiempo para reunirse a comer y compartir con familiares y amigos es la mejor forma de celebrar la Vida y sus bendiciones. Dar y recibir alimentos, conversar y disfrutar alrededor de una mesa es una forma de rezar, compartir y socializar. Comer juntos estrecha lazos emocionales.  Hacerlo en honor de una creencia religiosa o en la celebración de los logros alcanzados a lo largo del año, es un evento que humaniza porque nos permite ser sensibles y conscientes. Agradecemos por lo que tenemos, nos solidarizamos con los que no tienen y compartimos con nuestros seres queridos los bienes materiales representados en los alimentos de una buena cena.

Agradecer es el más hermoso de los actos. Es reconocer que somos débiles de carne pero fuertes de espíritu. Es compartir el mérito de nuestros logros y darles a los demás un reconocimiento a su valor en nuestras vidas. Agradecer a Dios por la salud, la vida y los bienes es una bella forma de orar con acciones concretas. La gratitud nos hace Humanos, dignos y compasivos.

Y no puedo dejar pasar la oportunidad para invitarlos a que vivan sus propias cenas de “Acción de Gracias”. Anímense, cocinen rico y saludable o salgan a un local bonito y silencioso, en el cual puedan compartir la mesa con sus seres queridos. Den gracias a Dios por sus bendiciones de salud y logros. Disfruten la magia de la gratitud, la ternura y la alegría.

Yo agradeceré por ustedes, por todos los amigos de esta comunidad, por la salud, la familia, los logros alcanzados en el 2014, la vida y los alimentos que nos llegan a la mesa. Que Dios los bendiga a todos, muchas gracias por estar y seguir con nosotros por la senda de una vida saludable.



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