Dasha: un regalo de dios con 4 patas

“Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida”. Anatole France

Existe una gran diferencia entre llegar a una casa tranquila, sosegada, en absoluto silencio…  y llegar a otra, donde la alegría de un ser vivo por verte, brinca, ladra y abraza.

Vivo en un hogar de cuatro adultos, cada quien a lo suyo, horas laborales y actividades distintas, pocas –por no decir ninguna- tradiciones en común. Por más que las películas se empeñen en mostrarnos un ideal familiar de cenas obligatorias en una mesa perfectamente servida, en muchas de las casas de hoy, ese momento ha quedado reservado para ocasiones especiales.

dasha-300Sin embargo, hace dos años llegó, para cambiarlo todo, Dasha.

Nació en el estacionamiento del edificio de al lado y a los pocos días de su nacimiento, su mamá desapareció sin dejar noticias. Un vecino nos alertó de la situación y entre varios nos dedicamos a alimentarla junto a sus hermanos, en una etapa vital para su supervivencia.

Una noche la dejamos en casa, probablemente cautivados por su cabellera blanca nieve. Era gorda, muy pequeña y no veía bien. Todavía no tenía nombre, ni hogar definitivo. Al menos eso creíamos nosotros.

Nadie pensaba adoptar una mascota, pero desde entonces han pasado dos años y un poco más. A su presencia se ha sumado la novedad de un círculo de cuatro adultos, reunidos en la sala de la casa, conversando sobre lo que ella hace, cómo se comunica, dónde la encontramos al llegar o simplemente, buscándole fiesta, todos a la vez.

dasha-2_300El primer año fue fundamental, aprendió todo lo más importante para la convivencia, nosotros practicamos la paciencia. Me enseñó a jugar con ella, aunque nunca quiso dar la pata. Es extremadamente simpática –lo que nos hace pensar, entre otras cosas, que su papá era de raza Golden-, hemos intentado entrenarla y ella prefirió responder a todos los estímulos tres segundos después. No lo niego, en sus dientes he perdido un par de camisas que me gustaban mucho, pero Dasha se ha convertido en nuestro punto de encuentro y en un propósito común, que es verla sana y feliz.

Adoptar una mascota puede ser una decisión difícil de tomar. Hay quienes creen que por la raza se puede predecir el carácter y por eso prefieren animales “puros”. Por experiencia puedo decir, que ciertamente hay perros con más habilidad que otros para ser guardianes o recibir órdenes, pero la adopción de animales mestizos, es una oportunidad maravillosa para quien busca compañía y la lealtad más “pura” de un amigo para la vida.

En el estacionamiento de al lado Dios nos dejó dos regalos. Una cachorra de ascendencia desconocida y un propósito familiar, que nos reencuentra en la convivencia y la felicidad.
 



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