¿De dónde proviene la gratitud?

¿De dónde proviene la gratitud?

La neurociencia y la espiritualidad ofrecen explicaciones válidas y muy convincentes sobre el origen o la causa del sentimiento de gratitud. Pero más allá de ello, la vida misma ofrece la más potente causalidad para el agradecimiento.

Vivimos en un mundo de contrastes. Hasta hace apenas unos días el calor azotaba, y a partir del primero de noviembre, al menos aquí donde me encuentro, parece que pasaron el interruptor de calor a frío.

Esto es lo que en el lenguaje espiritual se denomina la dualidad. Los extremos opuestos de una línea que representan la presencia y la ausencia, el dulce y el amargo, la luz y la oscuridad. Y aunque en esencia esos extremos comparten su naturaleza, existen con diferencias para que nosotros, meros seres humanos, podamos distinguir y apreciar la diferencia. La bondad de uno sobre el otro.

De ahí que me atrevo a decir que el origen de la gratitud es el dolor, el pesar y la tristeza. Cuando ocurren hechos tristes, problemas y dificultades solemos enfocar nuestra atención sobre la situación problemática, con intención de entenderla. Buscamos las causas del problema, las opciones para cambiar esa situación o sobrellevarla si no podemos resolverla.

Estamos tan enfocados en el problema que se nos olvida que aún tenemos en nuestras vidas a otras personas, otras situaciones gratas, posesiones, sentimientos. Y solo cuando hacemos una pausa, reflexionando sobre lo que nos sucede, nos podemos dar cuenta de que eso que considerábamos un problema, nos está haciendo o ya nos ha hecho más fuertes. Porque superar un problema no solo significa resolverlo o retomar el curso original de nuestra vida. También superar un problema ocurre cuando aceptamos que ya no hay solución que buscar. Y que aún podemos respirar, pensar, movernos, amar. Podemos encontrar nuevas rutas para proseguir nuestra vida, con nuevas personas o situaciones.

Entonces, ¡qué más natural que sentir gratitud! Estamos, como se dice, del otro lado. Hemos aceptado y, por tanto, comenzado a superar el problema. Y podemos continuar viviendo, tomando en cuenta que ya el simple hecho de estar vivos es suficiente para sentir gratitud.

Me encanta esta cita que comparto a continuación, porque refuerza lo que les he explicado y que he experimentado en mi propia vida:

“Si quieres vivir en gratitud, primero debes sacar a relucir toda tu frustración, resentimiento e ira. Debes abrazar estas emociones y tener una buena discusión con cualquier Dios en el que creas. Solo después de hacer esto puedes realmente hacer las paces con la vida y comenzar a disfrutar de todo el placer y el dolor de estar vivo. Entonces, puedes encontrar verdadera gratitud”. Rudá Iandê

La gratitud te lleva al reencuentro con tu poder, te ayuda a sanar cuerpo, mente y espíritu. Y aunque no lo creas al principio, la gratitud es el tesoro oculto tras la adversidad.

Imagen de Kranich17 en Pixabay 



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