De empleado a emprendedor

Decenas de profesionales están optando por lanzarse al mundo de los negocios, dispuestos a poner en práctica su experiencia adquirida a lo largo de los años en un empleo: el gran desafío, un proyecto propio.

Todos, en algún momento, tenemos la aspiración de ser empresarios y de convertirnos en nuestro propio jefe, una labor para nada sencilla ya que actualmente los métodos tradicionales de crear un negocio se mantienen en evolución constante. Como un plus a este cambio, las oportunidades ofrecen novedosos e interesantes retos que demandan cada día, la presencia de líderes competentes.

Permanecer en una empresa como empleado nos da comodidad y seguridad, por otro lado, tomar el camino al emprendimiento nos emociona ya que podríamos estar mirándolo como un espacio de libertad. Sin embargo, cuando damos inicio a la investigación para dar rienda suelta a nuestra idea, se nos presenta el riesgo, como otro elemento a considerar.

Es normal que cuando creemos que estamos listos para dar el paso, aparece el miedo, como el monstruo de las diez cabezas, generando pesimismo y, por ende, resignarnos a la idea, diciendo: ¡ahora no es el momento, será más adelante! También nos muestra la posibilidad de estar atentos y alertas a un mundo que será nuevo para nosotros.

Por otro lado, aparece el coraje como la fuerza que nos impulsa a que, aun teniendo miedo, seamos capaces de continuar, convirtiéndonos así en unos verdaderos valientes.

Las aptitudes de un emprendedor se resumen en su determinación, en su confianza, su tenacidad y sobre todo en su iniciativa. Ser emprendedor es un sueño lejano para algunos; sin embargo, es una posibilidad que muchos observan, pero que pocos se atreven a hacerla realidad.

Cuando estamos cómodos o en la zona de comodidad, caemos en la trampa de trabajar para otros y dejamos a un lado nuestro interés por emprender. La comodidad del sueldo estable, prestaciones, vacaciones y utilidades pagadas hacen que te acostumbres a la rutina y no tomes el riesgo de trabajar por tu proyecto.

Los emprendedores por necesidad no lo son por convicción, de manera que abandonarán su empeño en cuanto les surja una oportunidad por cuenta ajena o ante el menor contratiempo.

Eso es menos frecuente entre los que pasan de empleados a emprendedores por decisión, no porque les toque la puerta la supervivencia económica.

En la vida organizacional, el hecho de que cometamos algún error, en algunos casos pueden costarnos, inclusive, el empleo. En nuestro lugar como emprendedor, los fallos son equivalentes a aprendizaje.

Las ventajas de emprender tu proyecto, si tienes una trayectoria como empleado, es que posees información valiosa de entrenamiento sobre cómo funciona una compañía. En tu experiencia has tejido una red de contactos útiles para tu futuro proyecto. Sumar tu práctica laboral significa aumentar las posibilidades de convertir un sueño en realidad, ya que abarcarás un terreno conocido.

Examina tus alternativas y no desistas en tu idea, no quites el dedo del renglón; la persistencia es una característica primordial de los emprendedores.



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