De la aceptación a la autoestima hay un solo paso

Hablando con una buena amiga sobre los retos externos a los que nos vemos sometidos en esta sociedad moderna, filosofábamos como cada vez ejercemos más presión sobre nosotros mismos con el fin de satisfacer esas exigencias: profesión, familia, trabajo, amistades, y un largo etcétera. Esta presión auto impuesta nos lleva a olvidarnos muchas veces de nuestra propia motivación y, más peligroso aún, nos lleva a una cruel autocrítica que poco a poco va minando nuestra autoestima.

¿Cuántas veces hemos escuchado una voz que nos dice “deberías estar haciendo ejercicio, pero claro, eres un flojo sin remedio” o “deberías prestarle más atención a tu desarrollo académico para poder obtener un mayor reconocimiento, así como fulano de tal”?¿Cuántas veces, a partir de esa voz y los ‘deberían’, surgen pensamientos que nos llevan en un espiral descendiente a cuestionar nuestra propia valía? No hablo aquí de conformismo o de no tener metas, sino el cómo las enfocamos o qué es lo que nos motiva ir tras ellas.

Probablemente te enfrascas en una discusión visceral con esa voz, luchando contra ella, imponiendo la acción a toda costa para lograr lo que quieres. Esto generalmente funciona por un tiempo, pero estas vocecitas tienden a ser bastante insistentes, sobre todo cuando le imponemos las cosas. Por ello, en este caso, te propongo una estrategia diferente:

  1. Acepta ‘la voz’. Ponle un nombre, una figura, una cara: hazla tu amiga.
  2. Hazle preguntas:
    1.  ¿De dónde vienes?, ¿A quién le perteneces? Quizá venga de épocas muy tempranas de tu niñez y/o de alguna persona influyente en tu vida.
    2. ¿De qué me quieres proteger? ¿A qué le tienes miedo? ¿Qué me quieres mostrar? Muchas veces detrás de una fuerte voz autocrítica están ocultos los miedos más primitivos: a no ser querido, a fracasar, a no ser suficiente, etc. Tómate tu tiempo para fluir y escucha todo lo que viene sin juzgarlo.
  3. Abrazo (200x300)Agradece su intención de protegerte y las cosas que te enseña a partir de esa protección. Acéptala como una parte tuya que también está buscando lo mejor para ti.
  4. Cambia los ‘debería’ por los ‘quiero’. ¿Qué es lo que quiero hacer/ser? ¿Para qué lo quiero? ¿Quiero honrarme a mí mismo o a alguien más? ¿Esto me aporta o me resta energía? Observa las sensaciones en tu cuerpo cuando haces estas preguntas.
  5. ¿Qué cualidades tengo en mí ahora mismo para lograr lo que quiero?
  6. ¿Qué limitaciones tengo ahora mismo para lograr lo que quiero?

Es muy importante que no juzgues las respuestas, solo obsérvalas y acéptalas. Lo que ahora percibes como una limitación, conviértela en una oportunidad; una motivación más para lograr aquello que tu corazón desea. Poco a poco el aceptar lo que eres te irá llevando a amar los valiosos tesoros que ya tienes contigo y, en conclusión, irás desarrollando tu autoestima.

Por favor, no dejes de compartir tus descubrimientos: pueden resultar muy inspiradores.

 

 

 



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